Hace unos días tuve que ir a una reunión de Innobasque en Zamudio y no me quedó más remedio que coger un taxi. Poco después tuve que volver al parque tecnológico y escogí el autobús: una tortura de 45 minutos. Dicho de otra forma: si no tienes coche, es una locura ir a un parque tecnológico. En el caso del de Alava, es literalmente imposible.

El único que está medianamente bien comunicado es el de Donostia, ya que está muy cerca del casco urbano y junto a un gran hospital. Siempre me he preguntado quién tomó la decisión de poner los parques tan alejados de las ciudades. Supongo que esto tiene la ventaja de que el terreno es más barato y el entorno más agradable. Pero está claro que los que toman estas decisiones disponen de coche oficial y no son usuarios del transporte público.

Tampoco debieron imaginarse los atascos que han montado. Lo mismo digo del lumbreras que tuvo la idea de hacer un campus universitario en las faldas del monte Unbe. Es cierto que los estudiantes respiran un aire más puro, pero también que dependen de los autobuses o del coche que les han comprado sus aitas.

Sea como fuere, los parques están donde están y ya es imposible moverlos. Lo que sí deberíamos hacer es tomar buena nota del error y tratar de no repetirlo. Propongo lo siguiente:

- Que no crezcan, hasta que no haya una alternativa de transporte público de calidad. En el caso del de Zamudio, esto pasa por construir una línea de metro o un tren con frecuencias de, cuando menos, 15 minutos. El de Bizkaia se vanagloria hoy, por ejemplo, de acumular el 4,37% del PIB del territorio (ver presentación). Está claro que sus responsables lo han hecho muy bien a la hora de atraer empresas y de ayudarlas a crecer, pero no tanto a la hora de conseguir que sus trabajadores lleguen fácilmente a su puesto.

- Plantearse seriamente crear alternativas en los cascos urbanos. En el caso de Bilbao, la zona ideal creo que es Zorrozaurre, donde se debería crear una auténtica ciudad del conocimiento. También habría que plantearse la posibilidad de ofrecer plantas de las torres BBVA o Iberdrola a las empresas de nuevas tecnologías.

- Despertar el verdadero espíritu de un parque tecnológico. Aunque se crearon como promotoras inmobiliarias, lo cierto es que su función va mucho más lejos y busca establecer sinergias y contactos entre empresas innovadoras. Esto último es la clave y me consta que es donde más están trabajando actualmente los parques. Pero para desarrollar esta faceta no hace falta tener a todo el mundo a 15 kilómetros de nuestras ciudades.

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