Los diputados de Hacienda de Alava y Gipuzkoa protagonizan estos días otra de esas batallitas que suelen realizar nuestros políticos. Empezó el de Alava acusando a su homólogo guipuzcoano de inflar los datos de la lucha anti-fraude. El otro le ha respondido cuestionando su compromiso para evitar el fraude.

Los datos en los que se basan son llamativos:
- Alava recuperó en 2010 un total de 81,1 millones de euros no declarados inicialmente.
- Gipuzkoa recuperó 317,5 millones de euros en el mismo año.
- Bizkaia recuperó 281 millones de euros en los diez primeros meses del mismo año, con lo que en diciembre debería haber superado ligeramente la cifra guipuzcoana.

La diferencia de población entre Gipuzkoa y Alava es más o menos del doble, con lo que no se justifica semejante disparidad. La conclusión aparente es que en Gipuzkoa, donde la Hacienda foral es cosa de Hamaikabat, se está haciendo un mayor esfuerzo por cazar a los defraudadores.

Si se hubieran coordinado previamente para que sus datos no cantaran, probablemente no habría pasado nada. Pero hete aquí que un periodista hábil se dio cuenta de la diferencia y cuestionó al respecto al diputado de Hacienda de Alava, que respondió algo así como que su homólogo guipuzcoano estaba inflando los datos para dar una “imagen de lucha contra el fraude”.

Lo malo de todo esto es que el ciudadano de a pie no tiene forma de comprobar si le están engañando o no. Estos datos, que se ofrecen en ruedas de prensa por razones exclusivas de imagen, salen de cálculos que hacen los políticos, sin que nos precisen cómo los realizan ni en base a qué cifras están contabilizados. La solución óptima es la transparencia: que esta información se ofrezca en el marco de un servicio estadístico que debe estar disponible en todas las administraciones. También en las diputaciones forales.

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