¿Qué va a hacer Orange con los más de 222 millones de euros que le va a tener que pagar Euskaltel? Ya sabemos que una parte importante irá destinada a crear una gigantesca “nube” en Francia, a la que el operador, la firma Thales y el Gobierno galo destinarán justo 225 millones de euros. ¿Coincidencia?
Seguramente sí. Lo que es seguro es que una gran parte de esa infraestructura va a salir de los bolsillos de los vascos, pues no hay que olvidar que la mayor parte del capital de Euskaltel es público, entre lo que tienen directamente el Gobierno de Vitoria-Gasteiz y las cajas.
Por eso me sorprende mucho que unos jueces de aquí no hayan paralizado la ejecución del laudo arbitral y que Patxi López no haya hecho nada para evitar este sinsentido. Que 222 millones de euros salgan de Euskadi y que la empresa extranjera que los recibe financie con una cantidad similar una valiosa infraestructura de telecomunicaciones en su país de origen es algo tan ridículo que parece increíble que suceda realmente.
Más aún si tenemos en cuenta que uno de los tres árbitros se opuso radicalmente al laudo y que el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJPV) ha disentido frontalmente del auto emitido en Bilbao (ver su voto particular). En este último caso, con una argumentación difícilmente rebatible: la Corte de Arbitraje se excedió en aquello que podía juzgar. Está claro, por tanto, que la indemnización ofrece muchas dudas.
Y es evidente también que Orange, cuyo principal accionista es precisamente el Gobierno francés, se va a llevar el dinero lejos de Euskadi. Por todo ello, lo que en este momento me gustaría ver es a los gobiernos de Vitoria y Madrid haciendo todas las gestiones posibles para que el auto del TSJPV pueda ser revocado o, en su caso, para que el operador galo done el importe a una ONG, como en su día hizo Calatrava con la indemnización que recibió del Ayuntamiento de Bilbao.
En lo que al proyecto de nube francesa se refiere, ha sido adjudicado a un consorcio integrado por Thales y Orange y recibirá ayudas públicas por un total de 75 millones de euros. La iniciativa, bautizada como Andromède, aspira a construir una infraestructura de servidores en la que puedan funcionar diversos servicios en cloud computing.


En este asunto, al margen de lo exorbitado de la sentencia, tambien hay responsables de una gestión nefasta de la dirección de Euskaltel que va a perjudicar económicamente a todos los vascos.
¡¡Es bastante curioso!!
El Tribunal Vasco de la Competencia tenía intención de aportar un informe favorable a las pretensiones de Euskaltel en el proceso judicial pero el Gobierno de Patxi Lopez lo impidió.
No seais ingenuos : es un intento de acabar con Euskaltel, con la competencia. Y en eso han coincidido Orange y Telefónica y, obviamente, Patxi Lopez se ha puesto de parte de la empresa española Telefónica. Estamos gobernados por un delegado de los intereses de las empresas españolas en Euskadi; se llama Patxi Lopez y se prepara para salir del gobierno vasco haciendo favores a los que le han colocado ahí.Lo veremos en los proximos meses.
Algunos comentaristas se esfuerzan denodadamente en reducirlo todo a una simple cuestión de responsabilidades políticas, como si lo único que importase es equilibrar la balanza o lavar una mano con la otra. Sin embargo, me consta que la mayor parte de los que intervienen en este blog, cuando vierten alguna crítica o exabrupto, su propósito no es echar al López o al Bilbao de turno, sino simplemente dejar constancia de su indignación y de su deseo de que en el futuro las cosas se hagan de una manera diferente.
Normalmente cuando alguien hace acto de presencia con argumentos del tipo: “ya, pero es que lo de antes…” o “también hay responsabilidades políticas de esto o de lo otro”, una de dos: o se trata de personas tremendamente politizadas -lo cual merece nuestra comprensión, pero no admite disculpas de ningún tipo sobre todo en los tiempos que corren-, o bien son parte de algún modo interesada en el asunto.