tecnaliaLo que está ocurriendo en Tecnalia demuestra que los dirigentes de la vieja escuela siguen mandando en Euskadi. Para que este país avance y abandone debates de otros tiempos, es necesario que cambien las personas que ocupan los altos estamentos del país, tanto a nivel político como económico. Una nueva hornada de jóvenes y muchas más mujeres deben tomar el control para hacer las cosas de otra manera mucho más flexible, colaborativa y abierta.

Lo de Tecnalia no sólo es “bochornoso”, como dice El País, sino una muestra de auténtico ombliguismo y de inmadurez provinciana. Las guerras abiertas por unos y por otros para controlar los resortes del poder en el holding y para algo tan ridículo como dónde se ubica la sede social dejan a un lado lo realmente importante: innovar más y mejor. Eso no parece importarles a unas clases dirigentes que sólo piensan en estructuras jerárquicas y en centros físicos.

Alguien debería pedirles amablemente que se retiren para que una nueva camada de jóvenes pueda hacer las cosas de otra forma. Ni siquiera les ha podido convencer el consejero de Industria, Bernabé Unda, el mismo que dijo hace unas semanas que el dinero público no debía gastarse “en edificios”. Por el bien del país, deben desaparecer urgentemente todos esos políticos y directivos de grandes empresas que siguen pensando en términos de control y de ladrillo.

Me da igual dónde esté la sede. Lo que como vasco quiero es que se innove más y mejor. Conviene recordar, por cierto, que las diputaciones forales, las auténticas culpables de lo que está ocurriendo, deberían esfumarse. Nos cuestan mucho dinero y no aportan gran cosa al país, salvo más cargos públicos y debates estériles.

(Actualización 27.07.10) El comité de empresa de Inasmet se ha sumado a las críticas: “El desenlace provisional de los acontecimientos, el bochorno y la frustración generados, así como el daño a nuestra imagen nos obliga a expresar nuestra opinión y a promover nuestra participación activa en el proceso”. Queda claro que otro de los enormes errores que está mostrando este caso es que en Tecnalia las cosas funcionan de arriba abajo, con un estilo jerárquico que poco tiene que ver con lo que se suele denominar innovación abierta.

(Actualización 3.08.10) Odón Elorza se une a las voces críticas con el provincialismo de la política vasca: “Se genera la imagen de un pequeño reino de taifas, donde cada territorio va por su lado”.

(Actualización 4.08.10) Los trabajadores de Fatronik y ESI se unen a las críticas de los de Inasmet: “El proceso de integración ha estado marcado por importantes déficits de participación, comunicación y transparencia”.

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