Como todas las elecciones, las de este domingo se merecen un breve análisis político. A mi juicio, los fenómenos más destacables a nivel general son la enorme ilusión que ha generado Bildu entre muchos jóvenes e independentistas, la frustración de muchos votantes socialistas, el triunfo de los candidatos más populistas, la consolidación del nuevo PP vasco, la tendencia hacia una división entre izquierda-derecha (en lugar de la tradicional dicotomía nacionalista-no nacionalista) y la demostración real de que el electorado vasco castiga la corrupción.

1. Bildu ha generado una enorme ilusión entre muchos jóvenes e independentistas que ven con ilusión la posibilidad de consolidar un partido que realmente aspire a la segregación de Euskadi. Ha quedado claro que mucha gente ve realmente posible conseguir la independencia por la vía pacífica y esto es muy positivo a la hora de consolidar el final de ETA. El gran damnificado es el PNV, que pierde votos y que tendrá ahora que reequilibrar su discurso. Bildu, por su parte, tendrá que ser ahora capaz de responder a las expectativas que ha despertado.

2. La frustración de muchos votantes socialistas, que ven cómo sus líderes (Zapatero y también Patxi López) tienen un discurso a la hora de captar votos y otro muy distinto cuando gobiernan. Mientras en las campañas electorales muestran una imagen de izquierdas, cuando mandan se someten al dictado de los poderes económicos que financian sus campañas electorales y sus caprichos. La sociedad española (y la vasca en particular) siente que el PSOE está repleto de hipócritas. Le va a resultar muy complicado a este partido recuperar la ilusión de su electorado y, si no lo hace rápido, lo perderá para siempre.

3. El triunfo de los candidatos más populistas. Recogiendo votos de otros partidos con un discurso muy cercano a los problemas reales de la gente, Iñaki Azkuna y Javier Maroto han ganado en Bilbao y Vitoria-Gasteiz. Hay que mirar con atención una coincidencia entre ambos: las críticas a los jetas y a los que abusan del salario social. Se avecinan cambios en la hasta ahora generosa, comparativamente, protección social de inmigrantes y otras clases desfavorecidas que se ha producido en Euskadi. Atención también al éxito de partidos anti-inmigrantes en los alrededores de Barcelona y al de UPyD en Madrid. Muchos ciudadanos están hartos de que les hablen de política y prefieren que los candidatos traten temas mucho más cercanos.

4. La consolidación del nuevo PP vasco. Ha ganado en Alava y se mantiene en Bizkaia y Gipuzkoa. Sin embargo, sus resultados en Navarra son bastante mediocres. Una vez más, sus junteros resultan estratégicos para otros partidos, como le sucede al PSE en la margen izquierda o al PNV en Gipuzkoa. Sin grandes aspiraciones de gobierno, el PP tiene la virtud de ser un partido bisagra, lo que le puede reportar grandes ventajas a largo plazo.

5. La tendencia hacia una división entre izquierda y derecha. Si se trasladan los resultados del domingo a unas elecciones autonómicas, resulta que hay un equilibrio entre partidos de izquierda (PSE y Bildu) y de derecha (PP y PNV). A partir de ahora y con ETA a punto de desaparecer, creo que las verdaderas alianzas deberían ir en esta línea. ¿Sería una locura que Bildu y PSE se unieran en algunos ayuntamientos? Quizás hoy pueda parecerlo, pero a largo plazo es lo que debería suceder y probablemente la única forma de salvar al PSE, que de otra forma se queda con muy pocos argumentos políticos en Euskadi. Lo mismo digo de Bildu, que si limita su discurso al independentismo, corre el riesgo de desaparecer el día que haya referéndum (que lo habrá más pronto que tarde). Y los guiños de ojo entre PNV y PP eran cuestión de tiempo y ya han empezado en Gipuzkoa.

6. La demostración real de que el electorado vasco castiga la corrupción. He oído mil veces decir que esto no sucede. Nada más lejos de la realidad. El PNV ya resultó muy castigado en Gipuzkoa por el caso Bravo y esta vez le ha tocado en Alava por todos los problemas surgidos en torno a Miñano y Zambrana. Otro ejemplo significativo es el de Barrika, un municipio muy castigado por ciertas alcaldadas en zonas protegidas. Pues bien: desde ahora es el primer municipio de Bizkaia en el que los Verdes obtienen representación institucional.

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