Los incentivos fiscales a las “jóvenes empresas innovadoras” puestos en marcha por el Gobierno francés hacen que, desde el 1 de enero de este año, sea más barato crear una compañía de Internet en Iparralde que hacerlo en la Comunidad Autónoma Vasca o en Navarra. Los nuevos negocios tecnológicos no deben pagar ni impuesto de sociedades ni plusvalías por cesión de acciones, cosa que por el momento no ocurre en España.

Las “jóvenes empresas innovadoras” tienen también un importante descuento en las cuotas de la Seguridad Social de sus empleados. Estas ventajas son aplicables a las compañías creadas en los últimos ocho años con plantillas inferiores a los 250 trabajadores, cuya facturación no alcance los 40 millones de euros y que dediquen al menos el 15% de sus recursos a I+D. Además, para no beneficiar a las multinacionales, la mitad del capital debe estar en manos de personas físicas, pymes o sociedades de capital-riesgo.

En la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, sin embargo, no existe ningún beneficio fiscal diferenciado para empresas de tecnología, si bien cualquier compañía puede deducirse las inversiones en I+D y la compra de ordenadores para sus empleados. Hasta ahora, Euskadi ha venido utilizando su capacidad normativa en este ámbito con el objetivo de atraer multinacionales y de desarrollar nuevos proyectos que requieren importantes inversiones, pero no ha fijado una política especial por sectores.

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