El PP ha criticado duramente al Ayuntamiento de Bilbao por los costes del Live Festival, un festival musical de verano en versión del botxo. Al parecer, lo que en otros sitios es un negocio (Benicassim, sin ir más lejos), en Euskadi es una partida más de los presupuestos públicos: cerca de 4 millones de euros.

Dice el PP que se paga demasiado al promotor (870.000 euros, aunque no vaya nadie), cuando el plantel de grupos que ha conseguido atraer es similar al del festival de El Ejido, a cuyo ayuntamiento supuestamente todo le va a salir gratis (esto difiere de lo que publicaba El País este mismo fin de semana).

Hay un matiz que no aclara el artículo del Qué! En El Ejido los ingresos se los reparten al 50% entre promotor y consistorio. Eso significa que, si acuden 20.000 personas (cifra bastante razonable), habría un millón de euros de ingresos a repartir entre dos. En Bilbao la misma cantidad le permitiría al Ayuntamiento recuperar la cuarta parte de la inversión.

En cualquier caso, me sorprende que todos los bilbaínos tengan que pagar a escote (unos 4 euros por barba) para que unos cuantos puedan ver a Guns’n'Roses. Esto no sucede en otros países. Como siempre, soltamos la pasta para consagrar a estrellas de fuera. Y luego dejamos que las locales se tengan que mudar. Así nos va…