Sorprendente la implicación de Josu Jon Imaz en la compra de Scottish Power por parte de Iberdrola. El presidente del PNV ha enviado personalmente una carta a su homóloga del Partido Nacionalista Escocés con todo tipo de alabanzas hacia la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán, el salmantino que siempre ha dicho que los de Bilbao nacen donde les da la gana.
Es sorprendente que un partido se implique de tal manera con una empresa privada. Por una parte, es bueno porque eso demuestra que el partido que controla la mayor parte de las instituciones vascas tiene como prioridad la buena salud de nuestras compañías. Y por otra, es negativo porque viene a mostrar la excesiva importancia de la política en el mundo empresarial, donde no deberían extenderse sus tentáculos.


Hay que tener en cuenta que la amplicación de capital que tiene que llevar a cabo Iberdrola para comprar Scottish Power suponen 80 millones de euros de ingresos a la Hacienda Vasca. Fijate la de cursos de euskera que se pueden financiar con ese dinero.
También Imaz intenta hacer la pelota a Iberdrola para que siga siendo “vasca”. El problema es que con la absorción de Scotish el capital vasco, es decir el 7,5% que tiene actualmente la BBK, se diluye y pierde el control.
Al BBVA no le considero un accionista que vele por los intereses vascos en Iberdrola. El BBVA es un banco que mira por su dinero y punto. Lo poco que queda de vasco en el BBVA es que tiene la sede social en Bilbao pero poco más.
Concluyendo, el capital vasco que quedará después de la fusión estára entorno al 5%. No es suficiente para controlar la gestión y las decisiones. Y eso preocupa al PNV.
Ten en cuenta que Galán mira por su interés. Cuando el capital vasco pinte menos en Iberdrola ya veremos qué dice de los de Bilbao.
Quizás diga que el mejor equipo del mundo es el Real Madrid. Al tiempo.