Que los colegios no son centros de idiomas sino de enseñanza de conocimientos y habilidades no parece que sea muy obvio para el Gobierno Vasco, que pone todo el énfasis de su reforma educativa en los niveles lingüísticos que alcancen los alumnos. Incluso advierte a los centros que si sus alumnos no llegan al nivel exigido puede reducirles la subvención, algo que nunca se ha planteado para los centros cuyos alumnos salen con un nivel académico pobre. Debe ser que es más importante los idiomas que las ciencias y las letras.

Está demostrado que los alumnos tienen mejor rendimiento académico si estudian en su lengua materna. En propio Gobierno Vasco lo reconoció implícitamente cuando hizo que alumnos de los modelos B y D realizaran la prueba PISA en castellano (el 86% las hizo en castellano, cuando quienes estudian íntegramente en euskera son el 50% de la muestra que las llevó a cabo) ya que así tenían mayor puntuación. Si es así, ¿porqué no realizar los exámenes del curso en su lengua materna? ¿y porqué no la enseñanza en su conjunto? Entenderán más y mejor las materias.

Pero las intenciones del Departamento de Educación van por añadir más y más asignaturas en euskera (mínimo del 60% para todos), con prioridad sobre el rendimiento académico. Las escuelas y colegios deben servir para educar, para que los niños salgan con unos conocimientos adecuados para el mundo actual, no para que sepan idiomas por encima de todo. Para eso están las escuelas y academias de idiomas. Además, un 60% en euskera no garantiza nada. Un importante porcentaje de los alumnos del modelo D (90% en euskera) no alcanzaban el nivel de euskera deseado por el Gobierno Vasco.

Soy consciente de la gran importancia que tienen las lenguas. Creo que la sociedad vasca tiene todavía un  gran retraso en algo tan imprescindible como el inglés y que ojalá todos pudiéramos saber euskera, pero no a toda costa. Como no todo es criticar, desde aquí lanzo mi alternativa o propuesta.

Durante la mayor parte de la mañana, al principio de la jornada, enseñanza de las asignaturas (exceptuando las de idiomas) en la lengua oficial que prefieran los padres: castellano o euskera. Esto ocuparía más o menos las tres cuartas partes del horario, que en el caso de los colegios con horario partido sería la mañana, dejando la tarde disponible.

Posteriormente, horas dedicadas exclusivamente a idiomas (no “biología en euskera” sino gramática, vocabulario y práctica de euskera) personalizadas por grupos de alumnos. Ahora mismo en una misma clase se le dan las mismas horas a un chico o chica con familia euskaldun (y que tiene el euskera como lengua materna) que a uno con un entorno totalmente castellanohablante. Obviamente el primero se aburre puesto que tiene ya un nivel al que no ha llegado el segundo. Es como obligar a un chico inglés o norteamericano que sabe inglés desde pequeño a que asista a clases de inglés. Por lo tanto un chaval con nivel alto de euskera puede ir a una clase de nivel mayor (con alumnos más mayores) o reforzar su inglés o castellano o necesitar menos horas e irse a casa antes. Para quien diga que varias horas al día de un idioma es agotador, esas horas pudieran incluir películas subtituladas, paliando la carencia de algo habitual en el extranjero,  música con las letras en papel o conversación.

La enseñanza de idiomas sería mucho más personalizada, evitando la diversidad de niveles dentro de un mismo grupo. Cuando hablo de idiomas incluyo castellano, inglés y euskera. Al igual que hay muchísimos alumnos que llegan con muy poco nivel de euskera a la universidad, también los hay que llegan con graves faltas de ortografía y vocabulario castellano.

Creo que este sistema combina el destinar los colegios prioritariamente para lo que son, educación en materias, y aprovecharlos para enseñar idiomas también, pero sin mezclar eso último con materias lectivas, corriendo el peligro de que no comprendan ni el idioma ni la materia.

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