Estoy a favor de que se construya la Y vasca, fundamentalmente porque viajo mucho fuera de Euskadi en transporte público. Pero estoy radicalmente en contra de la campaña de “relaciones públicas” que han lanzado desde las instituciones para convencernos de las bondades del tren de alta velocidad a base de “comernos el coco”.

El asunto empieza a pasar de castaño oscuro. Se nos está ocultando información y se están destacando en los medios las noticias relacionadas con este tema como si fuera lo que más interesa a la ciudadanía. El colmo se ha producido con la entrevista que hoy publican los diarios de Vocento a la ministra de Fomento y la acogida que ha tenido en prensa el final del primer túnel del tramo alavés.

Al mismo tiempo, se ocultan las multimillonarias indemnizaciones que están recibiendo los propietarios de terrenos expropiados y las reticencias y negativas de muchos trabajadores a participar en las obras. Esto no debería ocurrir y es, obviamente, resultado del chantaje de ETA. Pero es excepcional que los medios oculten este tipo de informaciones, a no ser que haya un pacto previo de silencio a cambio de publicidad institucional.

Insisto en que estoy a favor del tren de alta velocidad, pese a sus repercusiones sobre nuestro medio ambiente. Creo que es un mal menor. Pero no me parece correcto que se trate de “borrar” la oposición al proyecto a través de informaciones en prensa que intentan colocar a la sociedad contra los que protestan contra la Y vasca.

Lo que se debería hacer, desde hace ya mucho tiempo, es abrir foros de debate públicos para exponer todas las posiciones sobre este tema y para que, a través de la transparencia, los ciudadanos sepan qué ocurre. En la era de la Web 2.0 la Administración no puede seguir pensando que está en su mano acallar protestas ocultando la realidad. Eso era posible cuando las instituciones controlaban los medios, pero ya no. De hecho, todavía hoy, cuando se busca ‘tav’ en Google aparece en primer lugar la web de los opositores.

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