Las mujeres están más formadas, pero emprenden menos, ¿hasta cuándo?

Cuando se trata de emprender un negocio, y aunque las mujeres concentran el 60% de las licenciaturas en España, éstas se topan con más problemas a la hora de obtener financiación. Sin embargo, esa tendencia puede tener los días contados gracias a los préstamos personales concebidos para ellas.


Ellas están más formadas. Si echamos un vistazo a los aularios de las universidades españolas, descubriremos un sinfín de caras femeninas y pocos representantes del género masculino afanándose entre apuntes y libros. De hecho, las damas aglutinan el 60% de las licenciaturas en España. Sin embargo, al efectuar un recorrido por el tejido empresarial español nos toparemos con que esta sabiduría femenina no se traslada a las empresas. Así, la mayoría de ellas andan dirigidas por hombres que, para colmo, se pueden vanagloriar de haberlas fundado.

Por su parte, las mujeres apenas ocupan puestos directivos y muy pocas se lanzan a engendrar una sociedad empresarial. Sin ir más lejos, en los diez últimos años tan sólo el 3% de las empresas de tecnología han sido constituidas por mujeres, pero el dato no se queda ahí, sino que los diferentes estudios concluyen, además, que solo el 1% de los consejos fundadores de las firmas tecnológicas cuentan con alguna mujer entre sus miembros. ¿Que por qué ocurre esto? Pues entre las muchas razones que se barajan figura la falta de acceso a préstamos personales cuando la emprendedora resulta ser una mujer.

¿Los proyectos empresariales presentados por las mujeres no son rentables? No en vano, los proyectos presentados por mujeres carecen, al parecer, de una vis atractiva de la que sí se jactan las iniciativas empresariales planteadas por sus colegas los hombres. Al menos así lo considera Inger Berggren, la presidenta del Banco Mundial de la Mujer en nuestro país: “Nosotras solemos apostar por la pequeña empresa porque buscamos el auto empleo o, como mucho, contratar a una persona. Además, solemos centrarnos en sectores que a los bancos no les parecen rentables, como el textil, la alimentación, la artesanía o la estética”.

Sin embargo, estos proyectos se meriendan la escena empresarial en cuanto alguien confía en ellos, porque sí que son rentables y avanzan sin prisa pero sin pausa hasta consolidarse. Estas palabras las refrendan los datos que recoge un estudio publicado por Dow Jones VentureSource y la Universidad del estado de California, donde se asegura que “las empresas creadas por mujeres tienen un 30% más de posibilidades de alcanzar el éxito que las administradas por hombres”.

Por lo tanto, con estas cifras en la mano apenas se entienden los derroteros de los bancos que prefieren decantar sus créditos a proyectos liderados por varones. De hecho, las mujeres sólo tienen acceso al 8% de los préstamos bancarios y el resto es un pastel a repartir entre hombres.

Nuevas maneras de vencer el problema de la financiación. En esta línea, no sorprende el trabajo que desempeña desde 1996 el Banco Mundial de la Mujer. Gracias a dicha fundación laboral, 3.800 empresas comandadas por mujeres han empezado a rodar, se han gestionado 405 microcréditos sin aval y se han adjudicado mil préstamos a mujeres emprendedoras. Y aunque estos datos se circunscriben a 2011, seguramente en el transcurso de estos dos últimos años, aunque no podemos aportar datos, la actividad de la organización ha perseverado en esta línea.

Asimismo, este cauce crediticio se ha reforzado con el convenio suscrito entre el Instituto de la Mujer y los créditos Microbank que dispensa La Caixa. De esta manera, las emprendedoras que lo deseen pueden optar por estos microcréditos por un máximo de 25.000 euros, al que se les aplica un tipo de interés entre cinco y un 8% y, además, no se les solicitará aval alguno.

Toda ayuda es bienvenida. Pero las posibilidades de recabar ayuda económica para los sueños empresariales femeninos no se agotan aquí, pues a veces para montar un negocio no es preciso un gran boato financiero. De hecho, la historia está repleta de exitosos empresarios que gestaron su imperio a partir de pequeñas cantidades de dinero. Sin ir más lejos, podemos citar a Apple o Inditex como paradigmas del emprendimiento modesto. De este modo, franquicias como Cashper o Vivus nos pueden prestar su apoyo financiero llegado el caso de emprender.

De hecho, Cashper, brinda su producto préstamos personales, de hasta 500 euros y sin necesidad de aval que podremos devolver en el plazo que nosotros estipulemos (que no suele exceder de los 30 días). Dicha cantidad puede servirnos para insuflar brío a nuestro negocio. Mientras que Vivus concede su micropréstamo de 300 euros en la primera vez que se pida, sin intereses ni comisiones. Ambas, entre otras muchas empresas del ramo, encarnan maneras de afianzar los primeros pasos de nuestra compañía a pesar de no suponer una gran cuantía.

Las líneas ICO. Por supuesto, también las líneas ICO suponen un aliado para lograr liquidez. Así, y aunque no contemplen ayudas específicas para emprendedoras, echan un cable nada desdeñable gracias a su financiación orientada tanto a autónomos, como empresas y entidades públicas y privadas.

En definitiva, la formación ya figura en el haber de las mujeres, pero a éstas todavía les resta un plus de financiación para poder cimentar su andadura como empresarias. Por lo tanto, bienvenidos sean esos cauces crediticios que las ayudarán a salir a navegar con su negocio por el mar (algo agitado últimamente) de la economía española.

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