En menos de un año dos gigantes informáticos que tenían su sede en Bilbao han trasladado su sede social a Madrid. Me refiero a Azertia y Landata, absorbidos respectivamente por Indra y Amper tras salir del seno de IBV (Iberdrola+BBVA). Su efecto en el Impuesto de Sociedades era probablemente ridículo, ya que son compañías con beneficios muy reducidos. Sin embargo, marcan una tónica nada positiva.

El empuje de Iberdrola y BBVA hizo que el País Vasco acogiera en su momento la sede de empresas informáticas con fuerte crecimiento, aunque sus principales oficinas estaban situadas en Madrid y Barcelona. Azertia llegó incluso a crecer fuertemente en México y EE.UU. Su negocio en Bilbao era muy bajo comparativamente, así que la sede social parecía algo más decorativo que otra cosa.

Ibermática se queda ahora, junto con Dominion, como la única gran consultora informática con sede en Euskadi. Es una tendencia que se repite en general en todo el sector servicios: no somos capaces de mantener a las grandes empresas. Pero es que ahora, además, tenemos algunas dificultades para crearlas, ya que las dos locomotoras que eran Iberdrola y BBVA han dejado de invertir en IBV.

No soy nada optimista. El peso económico del País Vasco no deja de reducirse. Seguimos siendo muy buenos a nivel industrial e innovamos en este campo. Sin embargo, el sector servicios va de mal en peor y apenas sobrevive el que va ligado a la Administración pública. Esta situación exige una profunda reflexión y algunos cambios en la forma de hacer las cosas. Hay que dar atractivo a Euskadi como destino de profesionales ligados a los servicios.

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