Poca gente es consciente a día de hoy de que Spri significa “Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial”. Y es que su creación data de principios de los ochenta, cuando la mayor parte de las empresas vascas requerían un cambio estructural para poder sobrevivir. La entidad ha sobrevivido y hoy bien podría llamarse SIE, Sociedad para la Innovación Empresarial.
Y es que la innovación de la industria vasca es hoy su principal preocupación, junto con la creación de nuevas compañías. La Spri se ha reconvertido a sí misma e, incluso, acaba de cambiar de logo, siguiendo esa moda de sólo usar minúsculas que también han empleado bbk, Kutxa, Euskaltel, EITB o Alianzo.
La entidad, que sigue perteneciendo al Gobierno Vasco con pequeñas participaciones de las cajas de ahorros, ha cumplido 25 años. Y la economía de Euskadi ha cambiado radicamente en este tiempo. Si entonces todo giraba en torno a la siderurgia, la construcción de barcos, los componentes de automoción o la máquina herrmienta, hoy se mantienen algunos de estos sectores y han aparecido otros como la aeronáutica, la biotecnología y las tecnologías de la información.
Pero sobre todo, han variado las necesidades de las empresas. En los ochenta necesitaban reconvertirse internamente y eliminar puestos como consecuencia de la automatización. Actualmente, lo que requieren es reinvertarse a sí mismas para poner en el mercado productos y servicios diferentes a los de sus competidores, que están localizados en cualquier punto del mundo. Es cierto que la industria vasca se ha reconvertido y que hoy estamos en una situación de casi pleno empleo. Pero también es cierto que actualmente pecamos de un injustificado triunfalismo.


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"La reconversión de la Spri"
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