Desde hace cerca de diez años estamos rodeados de innovación. El término se puso de moda y se ha convertido en una palabra agobiante, porque al mismo tiempo significa mucho y nada. Es tremendamente abstracto. Se pronuncia muchas veces porque queda bien y se olvida que lo importante es la práctica y no la retórica.
Digo esto tras leer una entrevista con Xabier Uribe-Etxebarria, fundador de Anboto y emprendedor tecnológico de moda en Euskadi. “Yo realmente estoy un poco cansado de la palabra innovación”, dice. Quizás sea poco correcto políticamente decir eso, pero si algo caracteriza al también creador del Bilbao Web Summit es precisamente la sinceridad.
“Creo que la palabra está desgastada ya, se está sobreutilizando para todo. Ponen la palabra innovación en todas partes, como hace diez años fue la calidad y dentro de cinco años se pondrá de moda otra. Aquí siempre se ha hecho innovación”, aclara. Tiene razón en que en el mundo de la empresa se tiende a seguir tendencias que unos marcan y que otros explotan.
¿Cuánta gente vive en nuestro entorno de la innovación? Y me refiero al concepto, que no tanto a los que realmente la practican, que como dice Uribe-Etxebarria los ha habido desde tiempos inmemoriales. Sin ir más lejos, su padre, un empresario de éxito que nunca paró de investigar en torno a la lingüística. Parte de sus estudios conforman lo que hoy es Anboto, una empresa que bien llevada puede llegar a ser líder en su campo.
Lo que le cansa a Uribe-Etxebarria no es obviamente la innovación, que se debe seguir practicando. Lo que a muchos nos harta es la proliferación de personajillos que se han subido al carro cuando han visto que podía ser rentable vender motos adornadas de I+D. Lo que aburre es ver que unos, casi siempre emprendedores, trabajan con enormes dificultades y otros son de repente los más innovadores del mundo con solo abrir la boca y mover la sinhueso.
¡Hay que dejarse de cuentos! Innovemos, sí. Pero dejemos de hablar de ello y practiquemos de verdad. Siempre hemos sido punteros en muchas cosas y lo seguimos siendo en energías renovables o en componentes de automoción. Y todo eso ha sido posible sin gurús y sin que el término innovación estuviera en boca de todos. Los valores del trabajo, del esmero y de la ambición son los realmente importantes. Solo necesitamos una cosa: creérnoslo. Y salir fuera, claro está.
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16/01/2013
Amen
El problema es adonde van los fondos publicos con esto de la I+D… En serio hay mucha empresa puteada y chantajeada por los que reciben estos fondos y que en pricipio debian servir de soporte a las Pymes
Muy interesante el artículo y más aun la circunstancia de que la entrevista haya sido en Gara -¿será esto indicio de un nuevo estilo en la Izquierda Abertzale a raíz del triunfo de Bildu en las urnas?-. Sin embargo me parece que a la hora de plantear todo ese tema de producir versus vender se tiende a trivializar. La solución del problema (industrial) vasco pasa por que los vascos se conviertan de la noche a la mañana en buenos vendedores y vendan productos vascos por todo el mundo. Hala, todos a vender. Como si eso fuera tan fácil. Salga usted a vender y luego me cuenta.
Empezando por ahí, claro, porque lo de vender no deja de ser un tópico superficial que oculta las verdaderas dimensiones de la tarea. Formarse como comercial no es tan fácil como leerse un libro de Tom Peters y salir “a vender”. Y a todo esto, ¿qué es vender? ¿Pasearse ante los escritorios de los directores de Compras con un muestrario de troqueles made in Unamuno o Matrici? Para muchos, al parecer, serían tan simple como esto. Hasta que se ponen ellos mismos a hacerlo y descubren que en los mercados del siglo XXI nada es tan fácil como parecía cuando estábamos en la sidrería.
La dificultad del éxito comercial reside en que aquel no depende tanto del cómo vender como del cómo conseguir que te compren. Parecería que es lo mismo, pero existen algunas diferencias tan sutiles como decisivas. Otro día con más tiempo podré algún ejemplo para clarificarlo. De entrada valga decir que con una cuerda podemos tirar, pero no empujar, o, utilizando un símil agrario, que se puede llevar al caballo hasta el abrevadero, pero que a partir de ahí beber o no beber es cosa suya.
Están llenas las estanterías de proyectos innovadores que salen mas rentables dejarles justo antes de lanzarlos a la calle como producto… Se presenta el último papeleo para ratificar la subvención, se cobra y al cajón. En teknalia y similares tienen los archivos a tope, llenos de innovación sin ejecutar.
Cultura de la subvención, que diría Marc Vidal. Y además en estado puro y duro. Asi cualquiera “innova”.
Xabier Uribe-Etxebarria es un buen ejemplo de emprendedor.Asistí a la conferecia que dio en Creativity Center (Museo Maritimo)tiene :
1.-Formación tecnológica adecuada.
2.-La sencillez personal de los grandes hombres de empresa
3.-Tiene capacidad de liderar equipos y darles ejemplo de entusiasmo.
4.-Accesible para sus colaboradores y amigos.
5.-Trabajador.
6.-Con tradición familiar de esfuerzo.
7.-Da la impresión que se divierte trabajando.
8.-Es un poco arlote, pero ideal para tomar con el un pote.
ES UN HOMBRE DE ACCION , NO DE PALABRERIA.
QUE SIGA TRIUNFANDO Y SIGA TENIENDO SU SEDE EN BIZKAIA.
¡ENVIDIOSOS QUE NUNCA HACEN NADA CONSTRUCTIVO, A PASAR ENVIDIA!
Me temo que los bueyes nunca pasan envidia. Lo único que les importa es pastar. Antes lo hacían en la pradera. Ahora se alimentan en edificios oficiales y totalmente climatizados.
En el mundo desarrollado, siempore se hablaba de I+D, eso que los gobiernos en españa se han pasado por el arco de triunfo, y aquí, alguna mente pensante dijo que un signo de diferenciación sería añadirle una I más, la innovación, en Euskadi hariamos I+D+I, como con Epsilon. Milongas.
Y aquí estamos, la crisis la estamos sufriendo tanto como sin esa I de más, vale, menos que en esa España ignorante y vaga, con su I+D.
Los políticos nos venden sus quimeras (y su deficit de atención a la gente que sabe) y nosotros nos las tragamos como niños de 3 años …. Y los que pueden aportar algo siguen silenciados por esos mismos políticos …, una pena.
Salu2
En mi opinión, tras haber conocido el mundo de los centros tecnológicos en Euskadi, se venden como proyectos de investigación algunos proyectos que son puro humo cuyo verdadero objetivo es financiar la pura ingeniería de adaptar máquinas a nuevos clientes. Y por el camino, la verdadera innovación tecnológica se queda en el tintero: el empresario industrial vasco es muy pero que muy conservador. Conozco también la realidad navarra: la comunidad foral hace doce años era casi rural, y en este tiempo ha explotado en el sector de las energías renovables, fabrica maquinaria de primer nivel para el sector aerospacial (Northrop Grumman, Embraer, EADS, Airbus, Boeing,…). Y por supuesto, empresarios de Euskadi pretendiendo imitar el éxito navarro. Muy triste para un guipuzcoano al que le gustaría que las cosas fueran al revés.