Seguimos con capítulos del libro de la historia de Internet en Euskadi, que se publicará próximamente. Hoy toca uno dedicado al portal de Euskaltel, Canal 21, en el que se enterraron unos 30 millones de euros, varios de ellos puestos a escotes por todos los vasquitos y vasquitas. ¡Y parece que fue ayer!
¿Qué tienen que ver con Internet un caballo o un portero de fútbol? En las mentes de los publicitarios que diseñaron la campaña de lanzamiento del portal Canal 21 simbolizaban la libertad que ofrece la Red a todo el que se adentra en ella . Pero el mensaje no fue captado por la sociedad, pese a los millones que invirtió Euskaltel en anuncios en televisión a lo largo de la primavera de 1999.
Si la sofisticación de estos spots los alejó de los internautas, que no eran personas necesariamente muy distintas del resto de la población española, algo similar ocurrió con el contenido y el diseño de una web incapaz de transmitir calor y proximidad a sus visitantes. El exceso de ambición del operador vasco, que de la noche a la mañana trató de conquistar todo el Estado con un portal dividido por autonomías, chocó con las dificultades para establecer una marca a partir de la nada e, incluso, con cierto temor hacia un medio de comunicación de una empresa controlada por el PNV .
La campaña de publicidad no acertó y el producto, concebido básicamente en el laboratorio de las consultoras PriceWaterhouseCoopers e Ibermática, tampoco dio con la clave para captar la atención de los internautas. Ni siquiera los vascos se sintieron atraídos por un Canal 21 que tenía un nombre poco local, separaba Navarra de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa y daba el mismo tratamiento a un donostiarra que a un madrileño.
En diciembre de 2001, tras dos años de cuantiosas inversiones y ante la imposibilidad de venderlo a otra empresa del sector, la dirección de Euskaltel decide finalmente desmantelar el portal, que apenas generaba ingresos y tampoco ganaba audiencia. El operador vasco había pasado de tratar de sacar Canal 21 a Bolsa a colocarle el cartel de “se liquida”. Sólo en 1999, su primer año de vida, Euskaltel se gastó la friolera de nueve millones de euros en marketing y publicidad de su web y otros 20 millones de euros en ponerlo en marcha.
Sea como fuere, el portal de Euskaltel fue el primero en lanzar una campaña masiva en televisión y su presentación en Madrid estuvo marcada por el lujo y la ostentación. Además de un costosísimo espectáculo de luces y música, la organización contrató la presencia de los futbolistas Raúl, Guerrero, Michel, Morientes o Karanka y de presentadores de televisión como Patxi Alonso, Paco Montesdeoca, Ana Blanco, Miguel de la Quadra Salcedo o Iñaki Gabilondo. Mil invitados, caballos, pintxos donostiarras y cava adornaron una fiesta en la que lo que menos destacó fue el producto.
A partir de entonces, los nombres de empresas con apellidos puntocom y con apodos simpáticos (Guay, Yupi, Wanadoo…) y lo más cortos posibles (Olé, Ya…) empezaron a bombardear las pantallas de los ordenadores y de las cajas tontas. Famosos como Chus Lampreabe, Karlos Arguiñano o la guipuzcoana Lorena Bernal unieron también su nombre al de singulares webs. Y es que su estrategia y aspecto eran calcados los unos de los otros.
La receta mágica consistía en unir un buscador, chats, e-mail gratuito, noticias y foros de discusión con una marca que cayera simpática al grupo más numeroso de internautas, el de los menores de 30 años. Una vez conseguida la atención de ese público, su objetivo era rentabilizarlo con publicidad, una salida a Bolsa que multiplicase su valor y, a largo plazo, el comercio electrónico.


Hola:
Soy uno de los que trabajaron en Canal21. En concreto era uno de los 20 “correponsales” repartidos por toda la geografía española que elaborábamos las agendas culturales.
En primer lugar, tengo que decir que las condiciones laborales eran estupendas. Al parecer, los ingenieros que proyectaron Canal21 desconocían las miserias que cobran los periodistas y, en honor a la verdad, nunca he estado mejor pagado que en Canal21. Como decía un compañero mío, era “un balneario”. Los jefes siempre me trataron con mucha consideración.
Sobre las causas de su fracaso:
- Demasiado grande, demasiado dinero, demasiado pronto: ¿cuánta gente tenía internet en España en 1999? ¿Cuántos de ellos compraban por internet? ¿Cuántas empresas ponían publicidad en internet en aquella época? ¿De donde demonios esperaban sacar tantísimos millones para rentabilizar Canal21 en un mercado aún en pañales?
- El absurdo de la moda de los “portales”: todos los “gurús y analistos” de aquella época se les llenaba la boca con la palabra “PORTAL”, que era el futuro de internet y tal y cual. Seguramente, todos esos gurús no habían visto internet en su vida. ¿Qué internauta en su sano juicio se quiere “encerrar” en un portal cuando tienes a tiro de teclado la inmensidad infinita de internet?
- El diseño: totalmente de acuerdo con lo expuesto en el artículo. También añadiría el poco acierto en algunos contenidos muy costosos para un público escasísimo, como el ajedrez.
- Demasiada mano de obra. Todos los portales de aquella época (visité Guay en Álava, Retecal en Valladolid, Eresmás en Madrid y otros) parecían fábricas de la revolución industrial decimononica: enormes naves con cientos de operarios escribiendo en ordenadores. ¿Cómo pretendían rentabilizarlo? Seguramente, algunos portales tenían en algunos momentos del día, más gente escribiendo que visitantes leyendo.
- La locura de la burbuja: aquello de las puntocom del 2000 fue una burbuja “del calibre 133″. Como en Estados Unidos muchos pazgüatos con muchos dólares se lanzaron a hacer portales no se sabe por qué ni para qué, pues cientos de inversores europeos, (será porque descendemos del mono) se lanzaron a imitarlos sin ton ni son. Cuando todo estalló, nos tocó pagar el pato a los de siempre. Años después nos han repetido la jugada, pero con las hipotecas.
- Despilfarro: además de las campañas de marketing, había algunos procesos de trabajo absurdos donde se perdía dinero a espuertas. Yo tenía que elaborar la agenda cultural en un Word, después lo enviaba a una empresa de San Sebastián donde un montón de chavales se dedicaban a copiar-pegar todo el Word en la base de datos del portal. También contrataron a mucha gente a través de ETTs. Así estuvimos un año. Luego nos obligaron a hacernos autónomos para ahorrarse la ETT y nos dieron acceso por red a la base de datos para ahorrarse los “amanuenses del copia-pega”.
El 4 de diciembre de 2001 recibí una llamada de la sede de Zamudio (Edificio 205, creo recordar). Me dijeron que cerraban el txiringuito, que nos pagaban el mes de diciembre enterito y a otra cosa mariposa.
Entonces fue cuando se me ocurrió reunir a todos los “corresponsales” , crear un proyecto de agendas culturales y venderlo en Madrid, aprovechando algunos contactos que tenía en Prisacom, Eresmás y ABC. Además, tocamos todas las puertas posibles: Xfera, Guay, Retecal, Vodafone, El Mundo….
Tras dos meses echándole mucho morro, conseguimos presentar el proyecto a varios responsables de contenidos y directores. Al final, en medio del derrumbe de las puntocom españolas, Vocento MediaTrader tuvo la visión de futuro suficiente para darnos el “Sí Quiero” a nuestro proyecto. Eso sí, la cordura había regresado al sector y los 20 no cabíamos, pero finalmente 8 exCanal21 pudimos continuar en esto de las agendas culturales.
Pues nada. Aquí tienes una pequeña experiencia personal, dentro de Canal21, por si quieres coger alguna pincelada. También conservo un par de fotos del stand del Simo y del autobús de Canal21.
Felicidades por tu página. La sigo desde hace años.
que curioso, si repaso la breve lista de todos esos proyectos, de los nombrados, ya.com es el unico activo como marca propia: tendra el sen~or varvavsky algo que ver ? tal vez la educacion que recibio ? ….
Interesantísima tu historia, Javi. Gracias por compatirla! Por cierto, seguís haciendo lo mismo para Vocento?
Lala, la historia de ya.com también estará en el libro. Además, contada de primera mano, pues yo la viví en toda su intensidad
Gracias a tí, José Antonio.
Si. Yo sigo hoy en día con las agendas culturales para Vocento. Las necesitan para sus portales, sus periódicos y también las distribuyen a clientes externos: portales de internet, otros periódicos, etc.
De los ex Canal21 ahora mismo seguimos cuatro.
Un saludo.
Lo de Canal21 no fue peor ni mejor que el resto de los portales de la época. Si alguien le parece mucho lo que perdió, que piense en Terra. Sencillamente, nadie, absolutamente nadie, acertó con lo que sería Internet.
Yo estuve en conversaciones con Canal21 para venderles una parte de nuestro negocio punto com (generábamos contenidos en una portal “vertical”) y estuvimos a punto de llegar a un acuerdo. Recuerdo al director general, un tipo razonable y con sentido común, con el que nos entendimos en lo fundamental, pero que, al igual que nosotros, no tenía una bola de cristal. Y repito, nadie, en el año 2000 tenía ni idea de por dónde iban los tiros. Ni un solo gurú ha acertado en lo más mínimo y sólo los que apostamos por la venta pura y dura -en mi caso por pura chiripa- seguimos en la red: todos los que apostaron por la publicidad -la inmensa mayoría y todos los grandes buques- se fueron al carajo o tuvieron que cambiar su modelo de negocio.
Así que no debemos ser duros con Canal21 ni criticar su modelo: no fue ni peor ni mejor que los demás. Sencillamente había mucho dinero deseoso para invertir en negocios en red, mucho desconocimiento, y se dejó un negocio de miles de millones en manos de chavales de 20 años y de gurús que barrían para casa. El resto ya lo sabemos.
Hola Javi900
Estoy de acuerdo. Canal21 no fue ni peor ni mejor que los demás. Simplemente he comentado un caso que conocí desde dentro, dejando claro que todos los demás cometían los mismos pecados. Lo de la burbuja puntocom fue un monumento a la estupidez humana.
Parece que los javieres somos los mas activos en comentarios.
El caso de canal 21 es de libro
Diseño de estategia de Portal como destino único y vinculado a su modelo de negocio sustentado en publicidad , no contaban con venta de conectividad como los siguientes proyectos de operadoras
Diseño de interface en tecnología muy adelantada a su tiempo,flash ( que en el año 1999 tenía una base instalada muy limitada.
Una operadora sin experiencia en creación de contenidos (ni procesos Una dirección que venia de medios de comunicación impresos locales (DEIA)sin experiencia en mercados nacionales ni en tecnología.
Una estrategia de cobertura nacional lastrada por el provincianismo ( estuve también en la fiesta de presentación 50 kilos quemados en una hora)
Una agenda local de bajo valor añadido y sin posicionamiento como otros productos como lanetro o guia del ocio..
@Javier – A mí lo que más me sorprendió fue el uso del flash. Yo creo que los que diseñaron el producto no eran usuarios de Internet. Y lo más grave fue lo que comentas sobre la falta de diferenciación. El gran problema de Canal21 no es sólo que fuera un ejemplo más del despilfarro de la época, sino también que ni siquiera funcionó como producto. Aunque Internet hubiese evolucionado al ritmo que esperaban los especuladores, Canal21 no hubiese cosechado.
Yo solo puedo hablar de la experiencia como usuario. Recibí en casa la publicidad de Canal21, y creo recordar que hasta alguna alfombrilla para el ratón. En aquella época mi proveedor de Internet era Euskaltel.
Mi primera sensación fue que no me gustó, no encontré fácil lo que buscaba, y me piré. En aquella época yo navegaba por buscadores (no sé si ya estaba Google, o era webcrawler u olé…o alguno de estos). Y cuando caía en un portal, era Terra o similar. Canal 21 me duró 1 visita.
En cuanto a si erraron o no. Pues una vez visto, todo el mundo es listo. Pero sí se puede constatar que otros, en su época, tuvieron más éxito, y vivieron más.
Yo fui un usuario fiel de Canal 21. Todavía conservo por casa una alfombrilla para el ratón con su logo. ¿Qué queréis que os diga’ Me gustaba el portal porque no ofendía la inteligencia de sus usuarios. A lo mejor es que yo era demasiado “serio” por razones de edad. Por aquel entonces, yo hacía tiempo que había dejado atrás los 20 años y no estaba para “frivolidades”.
Además, la conexión que ofrecían (a través del viejo módem telefónico de 56 Kb) era, con diferencia, la mejor del momento: rápida y muy estable, sin apenas cortes. Nada que ver con la porquería de Teleline, Jazzfree y otras por el estilo. La única que se le podía comparar era la de Retevisión, y con ellos me fui cuando fueron los primeros en ofrecer conexión con tarifa plana.
Por todo eso, guardo un grato recuerdo de Canal 21.