LOS PRESOS (II)

Hablando de los presos, es imprescindible hablar de sus abogados. Durante décadas, muchos integrantes y colaboradores de ETA y de la kale borroka, han ido con estrategias suicidas a los juicios: no reconocer al tribunal, reconocerse militantes de ETA, utilizar su turno de defensa para reivindicaciones políticas en vez de evitar su condena, etc. La prioridad no era lograr la libertad del detenido o llevado a juicio, sino alimentar la causa. Eso ha pasado con muchos chavales de la kale borroka que seguramente pudieran haberse librado de la cárcel aceptando tratos con la fiscalía para condenas de hasta dos años, pero durante muchos años plantearse eso era una herejía.

Frecuentemente me acuerdo del grupo punk “Eskorbuto”, que en 1983 fue detenido en Madrid y se dio cuenta de que la estrategia de los abogados abertzales no era liberarles sino prolongar la polémica y cuantos más días detenidos, mejor. A su vuelta a Euskadi grabaron las canciones “Haciendo Bobadas” (las mismas siglas que Herri Batasuna) y “A la mierda el País Vasco” (en la que se dice “Las gestoras Pro-Amnistia dormían mientras nosotros nos pudríamos de asco”) convirtiéndose en malditos, por ser punkies y antisistema para unos y por ser traidores para otros.

Además, cuando los acusados o condenados ingresaban en prisión, se les hacía participar en protestas que lo único que hacían era empeorar su situación. Incluso ETA consideraba las prisiones como un frente más (“frente de makos”) en su lucha y a los presos como sacrificados militantes que se debían a la causa. Por supuesto, nada de acogerse a beneficios penitenciarios, excepto los de estudios. Debían resistir y luchar como gudaris. Y todos a la una, sin individualidades. Cuando Iñaki de Juana Chaos empezó con sus protestas y huelgas de hambre, empezó siendo mal visto por ETA y los demás presos por pedir una solución individual, hasta que se dieron cuenta del impacto mediático y entonces sí que se volcaron en su favor. El mejor indicador es ver cuando empezaron a aparecer carteles y pintadas en su apoyo.

Pero todo cambió cuando empezaron a ser los políticos de la izquierda abertzale los que empezaron a ser detenidos e ingresar en prisión. De repente empezaron a pagarse fianzas de hasta 250.000 euros como la de Otegi en 2006. Y ahí sí que había defensa legal de alto nivel rebuscando en jurisprudencia, leyes y Constitución, muy preparada y que ponían en un aprieto a fiscales y acusaciones. Además, en prisión estos dirigentes políticos sí que empezaron a “adaptarse” al sistema penitenciario y plantear excarcelaciones para cuidar de su madre (Rafa Diez), peticiones de libertad condicional, permisos, etc.

Me pregunto que cara se les debió quedar a muchos de los defendidos cuando vieron el cambio de estrategia y cómo había defendidos de primera y segunda. O cómo por ejemplo se organizó una campaña internacional exclusivamente para Arnaldo Otegi, llamada “Free 8719600510” copiando descaradamente la 46664 para causas humanitarias de Nelson Mandela. Eso sí, con un número tan largo como imposible de memorizar y popularizar.

Hay una carta muy esclarecedora sobre este tema del colectivo de presos disidentes en la que cargan contra los que “escriben en nombre de los presos”. En concreto, “ajustan cuentas” con Arantxa Zulueta. Para salir de prisión, denuncian, la letrada se comprometió a cumplir algunos requisitos de Instituciones Penitenciarias, cuando “los que ella defiende deben pasar en prisión 15, 20 o 25 años y luego no pueden pedir ni un triste permiso”.

Y es que da la impresión de que los abogados de los presos, más que eso han sido “comisarios políticos” de ETA. Cuando en abril de 2010 los integrantes del despacho de Zulueta fueron detenidos, se le acusó de “imponer una disciplina férrea en el colectivo de presos, de intermediar en el pago de extorsiones, de recopilar información sobre posibles víctimas, de facilitar la huida de terroristas buscados por las fuerzas de seguridad y de servir de correa de transmisión entre la banda y las redes sociales de su entorno”. Más allá de eso, en el despacho se encontraron coordenadas de zulos y un encargo de ETA para hacer un informe sobre el edificio de la Audiencia Nacional.

[Viene de La Euskadi post-ETA (III)]

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