El pasado domingo se produjo un hecho insólito: un numeroso piquete de sindicalistas “inspeccionaba” las calles de Bilbao para asegurarse de que ningún comercio abría en un día festivo. Al grito de “aquí no abre ni el apuntador”, amedrentaban a los escasos comercios que tenían sus puertas abiertas. Me parece vergonzoso, propio de una mafia impune y un ataque contra la libertad de los comerciantes.

Cuando se encontraron con un bazar de un chino, se plantaron delante, entraron y el propietario tuvo que desalojar a los clientes y bajar la persiana. Eso sí que es “convencer” por parte de los mal llamados “piquetes informativos”, que en realidad son coaccionantes. Afortunadamente para ellas las tiendas que abrieron el día de la Constitución estaban cerradas.

Seguramente esos sindicalistas desayunaron pan del día, leyeron el periódico, usaron el metro o autobús, compraron gasolina y hasta tomaron un aperitivo. ¿Qué pasa, es que los panaderos, kioskeros, empleados del transporte público y gasolineras, transportistas y camareros no son trabajadores? ¿Donde está su coherencia “haciéndoles trabajar” en un festivo? Lo que pasa es que hay unas necesidades, un mercado, que cubrir y trabajan en domingo. Ya descansarán otro día, que no tiene porque coincidir con el de la mayoría. Por no hablar de si estos sindicatos también defienden los “derechos” de los trabajadores de empresas vascas como Eroski en Castilla-León, Rioja o Navarra que sí abren en esas comunidades y no aquí.

¿Porqué un comerciante que no emplee a nadie mas que a sí mismo o su familia no puede abrir un domingo si ve que vende más que un lunes por ejemplo? Está perdiendo una oportunidad de ganar ventas y diferenciarse en el mercado. Ya hay un límite de apertura de ocho festivos que es aprovechado o superado en toda España, incluidas las comunidades limítrofes como Cantabria. Y no olvidemos la competencia de Francia. Sin embargo aquí seguimos empeñados en salvaguardar a toda costa nuestro modo de vida, poniéndonos obstáculos nosotros mismos, sin pensar en que los demás mercados nos pueden comer la tostada.

No me extraña que los sindicatos sean de las instituciones con menor prestigio social. Dicen a los empresarios cómo gestionar sus empresas cuando ellos, desde el punto de vista empresarial, son un cero a la izquierda: Consiguen un porcentaje mínimo del mercado (una de las tasas de sindicación entre los trabajadores de las más bajas de Europa), no tienen que luchar para abrir la persiana todos los días, tienen cantidad de “liberados sindicales” y muchas de sus actividades se cargan a cuenta de las horas sindicales que pagan las empresas. Por si fuera poco, tienen convenios, ayudas y subvenciones públicas.

Nota: Este blog es un blog colectivo de varias personas, aunque empezó como blog de Jose Antonio del Moral, escriben otras personas, y Blogorri es una de ellas.

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