Se define como historiador y formalmente trabaja en la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, pero los cubanos de Miami lo sitúan al frente de un potente grupo industrial, Ugao. Hablamos de José Miguel Arrugaeta, supuesto etarra deportado a la isla caribeña por el Gobierno francés hace 25 años.
Aunque escribe periódicamente en Gara, su nombre ha vuelto a salir a la luz pública a raíz de la detención de Conrado Hernández, el que fuera representante de la Spri en Cuba. Según el diario El Nuevo Herald, Hernández “mantenía fuertes nexos con el grupo empresarial vasco Ugao, establecido en Cuba desde 1987 y presidido por el militante etarra José Miguel Arrugaeta San Emeterio”.
No hay ninguna referencia a esta última persona en El Correo, que sí se ha hecho eco de la extraña detención del representante de la Spri, que según el Gobierno de Castro estaría relacionada con su doble papel como espía para el Centro Nacional de Inteligencia español. Esta última circunstancia sí que ha tenido cierta repercusión en la prensa de este lado del Atlántico.
¿Qué hay de cierto entonces sobre el papel empresarial de Arrugaeta? Es difícil saberlo, pero todo parece indicar que estos presuntos etarras que fueron deportados a Cuba han tratado de rehacer sus vidas. De hecho, Arrugaeta, que llegó desde Panamá, donde había sido confinado inicialmente, está casado con una arquitecta cubana, con la que ha tenido hijos, y acudió durante años a la Universidad de La Habana.
Es cierto que este bilbaíno de Santutxu simpatiza con la causa castrista, que todavía habla de represión en Euskadi y que en sus escritos en Gara y Rebelión muestra escasas simpatías hacia el capitalismo. También es verdad que el juez Garzón llegó a relacionar a Ugao con Gadusmar, una empresa que generaba recursos con los que se sostenían las estancias de los presuntos etarras confinados en Cuba. “Según las investigaciones policiales, cobraba los containers de bacalao vendidos por Gadusmar a empresas cubanas y posteriormente reintegraba el dinero por transferencia bancaria”, explica uno de los autos del sumario 18/98.
Pero no parece que las cosas hayan ido más lejos que esas meras relaciones comerciales, alimentadas por cierta simpatía mutua. De hecho, en Internet es difícil averiguar qué delito cometió Arrugaeta. Aparentemente, estuvo relacionado con los asesinos de un militar, tras lo cual huyó a Francia, donde sería detenido. La petición de extradición a España fue denegada, por lo que el país vecino sólo ha tratado de quitárselo de en medio.
¿Y qué ha hecho Arrugaeta en Cuba? Además de casarse, escribir y estudiar, parece que trabajar para Ugao, una firma de energía térmica, industria ligera y servicios de salud. Parece ser que empezó con las calderas y los sistemas de tratamiento de aire y agua, y ha seguido con la fabricación de tuberías, torres de enfriamiento, generadores de electricidad e incluso botas de trabajo. Tiene varias plantas repartidas por Cuba. Oficialmente, su director general es Josu Abrisketa, otro supuesto etarra que en su momento constituyó la compañía en Gipuzkoa.
La foto tiene ya más de 20 años y es de la época en que estuvo confinado en la isla de Yeu, en Bretaña, donde concedió una breve entrevista a un medio francés. Allí se definió como “refugiado político”.
(Actualización 28.06.09) El País confirma que Conrado Hernández está detenido por su relación con el CNI español e incluso aporta varias frases de su confesión: “Ellos (en referencia al CNI) conocen tus debilidades y se te van metiendo. Cuando te has dado cuenta, trabajas para ellos”. Al parecer, le seguían desde 2006 y en 2007 le grabaron en un restaurante en compañía de dos espías españoles.


Relacionado con la expulsión de La Habana de 3 de los 4 miembros del CNI que trabajaban. Y que consiguieron -¿cómo?- unos llamativos videos (imágenes y sobre todo sonido) en casa del representante de la Spri C.H. (actualmente detenido) de los 2 ministros fulminantemente “apartados” del gobierno, en las que ponían a parir a los hermanos Castro entre otros. Hay más miga de la que parece.