Sea verdad o no que Jon Jauregi, el candidato del PNV a la Diputación de Gipuzkoa, ha cometido alguna irregularidad fiscal, lo cierto es que ha confesado al menos en un caso haber especulado con inmuebles, en cuanto compró y vendió en un breve plazo de tiempo una casa en Jaca. Esto no es ilícito, pero de ser cierto, no sería lo más adecuado para un representante público.
El diputado general de Gipuzkoa debe reunir unos valores que, a mi juicio, no casan con la especulación inmobiliaria. Lo malo no es tener seis pisos, sino comprarlos con créditos hipotecarios millonarios con el fin de venderlos a un precio superior. Este tipo de acciones son las que están sometiendo a los bienes inmobiliarios a una constante inflación, eliminando las posibilidades de acceder a ellos para los ciudadanos de la calle.
Hay que decir en su favor que la mayor parte de sus pisos no están en zonas urbanas sino, al parecer, en lugares turísticos. Cuando menos, esta especulación no afecta a inmuebles en los que deben vivir personas durante todo el año. Además, al parecer, algunos de ellos estaban en alquiler, en cuyo caso no habría especulación sino simple inversión.
Por todo ello, se trata de un asunto complejo que debería, cuando menos, abrir un debate en la sociedad vasca. Los políticos deben perseguir la especulación inmobiliaria porque los pisos son un bien necesario, al igual que el agua o la electricidad. Sus precios deben estar controlados, en la medida de lo posible.


Está claro que No ha cometido irregularidades.
Está claro que hace negocios con viviendas.
No veo que relacion hay entre pedir un credito y especular.
No se si tiene pisos en alquiler, lo que le sacaría, entiendo, de la categoria de especulador a la de rentista.
Sugiero que para la desaparicion de la especulacion inmobiliaria se suprima la venta libre de viviendas. Todas a precio tasado.
parece ser que la porqueria tambien toca al PNV o alguno de sus componentes, segun algunos.
De no ser cierto todo esto, lo que tenian que hacer las bases es tirar a estos tipejos sumamente conocidos por todos ellos de los cargos de poder que ostentan y las mismas bases les han asignado.
En fin lo de siempre, como las ovejas, que tiene el poder que ninguno de ellos lo quiere dejar.