Jabyer Fernández ha salido por patas de Bizkaia y ahora intenta hacer negocios en una zona cuyo gobierno le tiene más estima: Aragón. Hace poco advertía de su disposición a deshacerse de Fonorte, su proyecto Habidite desmantelado (en Euskadi) y Iurbentia al borde de la liquidación. Su apuesta es ahora la energía eólica.

Y es que se trata de un negocio con ciertas similitudes al de la construcción: requiere inversiones de cierta importancia, licencias gubernamentales y ocupación de terrenos. Así que en noviembre Jabyer Fernández constituyó la empresa Habidite Energy, cuyo 100% pertenece a Habidite y en cuya administración figura su hermano Antonio.

Su único objetivo: competir en el concurso público abierto por el Gobierno de Aragón para instalar molinos eólicos. Con tan buena “fortuna” que apenas un mes y medio más tarde se le han adjudicado dos molinos con una potencia total de 42,5 megawatios/hora y una inversión total de 60 millones de euros, según El Correo. En uno de ellos cuenta con CAI como socio y en el otro con Endesa. En teoría, los molinos los suministrará Gamesa.

Dice Manu Alvarez en El Correo que el Gobierno de Aragón “ha valorado de forma muy positiva el compromosio del empresario en desarrollar en esta comunidad su proyecto industrial de fabricación de viviendas en serio”. De hecho, la sede social de Habidite Energy radica en Magallón, la misma localidad en la que anteriormente Jabyer Fernández había anunciado que estaría la primera planta de módulos para montar casas. También allí ha trasladado el domicilio de Habidite SA, que hasta principios de 2010 estuvo en Ortuella.

Manu Alvarez viene a decir que el empresario de Santurtzi se ha llevado el proyecto de Alonsotegi por su enfrentamiento con el diputado general de Bizkaia José Luis Bilbao. Y también asegura que las instalaciones de Habidite en Magallón ya se están empezando a construir. “Cuenta con una plantilla de casi 40 empleados y tiene como objetivo construir en Zaragoza el primer edificio de viviendas con esta tecnología”, añade.

Fernández se ha arrimado siempre al sol que más le ha calentado. Sin más. Ahora parece que es el aragonés. Y este caso, con compensaciones eólicas de por medio, demuestra que Habidite ha sido hasta ahora el cuento de la lechera para los políticos: una promesa de inmensa (y supuesta) creación de empleo a cambio de contratos que enriquezcan al empresario.

A Jabyer Fernández dudo que le interese la energía eólica. En cuanto pueda, venderá su parte de los molinos al mejor postor. Ya se sabe que el papelito de la licencia es lo que más vale. ¿Construirá viviendas en Magallón? Por ahora, sólo como “proyecto piloto”, como reconoce Manu Alvarez, aunque produciendo módulos reales y no como en el teatrillo que hizo en su día en Ortuella ante autoridades y periodistas.

Al final, José Luis Bilbao empezó a dudar del super-empresario y se echó atrás en su decisión inicial de comprarle la producción. Parece que los políticos aragoneses son más valientes (o más imprudentes, según se mire). De hecho, las primeras viviendas que monte Habidite ya tienen comprador: el Gobierno de esta comunidad, que incluso las ha sorteado.

Es posible que Jabyer Fernández acabe realmente fabricando sus casas en Aragón. Pero dudo que cree 500 empleos (en su momento, antes de la crisis, se habló de 1.650) y que construya 1.000 pisos anuales, como parece haber prometido a las autoridades de esta comunidad. No porque él no sea capaz, que lo es, sino porque el mercado no está para estas fiestas.

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