Kaiku es hoy más suiza. Si hace un año la firma helvética Emmi se convertía en el principal accionista de la compañía vasca, ahora ya acapara el 40% de su capital tras comprar el 18,5% que estaba en manos de Iparlat y un 7% de Caja Rural de Navarra. De todas formas, la suma de Gobierno Vasco, cajas y cooperativas de ganaderos mantiene una participación superior al 50%.
El tema tiene diferentes lecturas. Para Gara, que cita al sindicato agrícola EHNE y recoge (sin citar) información de cyberEuskadi, se trata de una operación muy negativa, al poner en manos suizas a todos los productores de leche. Sin embargo, como comentamos, el control de la compañía sigue estando en manos de instituciones, cajas y ganaderos, con lo que a mi juicio, el peligro no existe.
Creo que Kaiku necesita una visión puramente comercial. Su máxima preocupación debe ser captar cuota de mercado e innovar en nuevos productos, algo que ha estado haciendo con bastante acierto. La presencia de Emmi en su capital creo que ha sido positiva hasta ahora para la firma vasca. Cuando menos, en términos de know-how y de agresividad comercial.
La división entre Iparlat y Kaiku también era imprescindible, tal y como explica Miguel Angel Mata en Diario Vasco. Las dos compañías están compitiendo. Una fabrica productos con marca blanca, fundamentalmente para Mercadona, y la otra los elabora y vende con sus propias denominaciones. Es lógico que se hayan separado y cada una vaya por su lado. Iparlat no necesita una visión tan comercial, pero Kaiku debe seguir marcando tendencia en un mercado tan competitivo como el de los productos lácteos.


Pues que les vaya bien, que les venda a Mercadona y nos dejen en paz, que proto nos olvidamos del dinero que nos ha costado a los contribuyentes vascos Iparlat.
Ahora ya se que no tengo que comprar.
Creo el artículo no valora adecuadamente el cambio de participación societaria en KAIKU.La toma de grupo suizo EMMI del 43 % del capital social (es más del 40 %) de KAIKU si que la coloca en situación de control de Kaiku. La presencia del Gobierno Vasco y otros accionistas siguen sumando una mayoría, pero haría falta que todos actuarán a bloque. Muchas veces los intereses de entidades financieras (por muy de aquí que sean), gobierno y ganaderos no son los mismos. Creo que la última frase del primer parrafo no es afortunado. Estrictamente es cierto, pero la realidad es que como el Diario Vasco dice “La mayoría de Emmi en el accionariado deja a la compañía vasca en manos de un grupo de origen similar al de Kaiku (es fruto de la unión de ganaderos suizos)”. Podría haber habido otras soluciones a la presión de Mercadona. El resultado es que los ganaderos salen perdiendo. Como siempre el más débil.
Es curioso cómo Iparlat constituyó Kaiku para dar valor y gestión separada a sus mejores activos (marcas, comercialización, etc.) y al final no sólo va a perder su control sino cualquier relación.
Incluso Gurelesa, uno de los accionista de Iparlat, ve como es Kaiku quien tiene su marca de leche… y ya no tiene ningún control sobre ella, ni siquiera una participación directa o indirecta.
estamos todos para el sicologico.Los culpables somos nosotros
permitiendo la GLOBALIZACION.
Mercadona obliga a sus proveedores a suministrarle en exclusiva. Bajo esta premisa, no sólo prohíbe a Iparlat vender a la competencia (Eroski, por ejemplo), sino que el veto se extiende a sus participadas. Kaiku en este caso. Y como Mercadona compra el 70% de la producción de Iparlat, ha tenido de ceder a las exigencias de los valencianos. ¿Contra este tipo de comportamientos monopolistas de Mercadona no tiene nada que decir ese presidente del tribunal de la competencia que deseaba que Mercadona estuviera en el Pais Vasco?