Uno de los sectores económicos en los que más destaca Euskadi es el de la gastronomía. Hay restaurantes, especialmente en Gipuzkoa, que figuran entre los más reputados de Europa y existe una tradición histórica de comer bien que se traduce en que haya cientos de tabernas con suculentos y originales pintxos y sidrerías que encandilan a cualquier extranjero.
El vasco tiene fama de tragón. Nuestros txokos y sociedades gastronómicas son un fenómeno muy conocido. Y las etxekoandres siempre han sido excelentes cocineras y gestoras del hogar. Por no hablar de ingredientes de calidad como la patata, el vino, los diversos pescados o las legumbres. No es extraño por tanto que Euskadi se haya convertido en uno de los centros gastronómicos más influyentes del mundo, aunque a mi juicio todavía no le hemos sacado todo el fruto posible.
Sea como fuere, para generar innovación hace falta algo muy importante de lo que todavía no hemos hablado: mestizaje y colaboración. Y se ha conseguido de dos formas: con la presencia en el extranjero de chefs como Juan Mari Arzak o Luis Irizar, que regresaron a su tierra cargados de nuevas ideas, y con reuniones en las que se intercambian impresiones sobre los platos y sus ingredientes.
Esto último siempre ha sido nuestro fuerte. Los txokos y las sociedades gastronómicas son apasionantes tertulias gastronómicas. Pero también lo han sido las escuelas de hostelería, empezando por la que Luis Irizar montó en Zarautz en los sesenta y en la que se formaron Pedro Subijana, Karlos Arguiñano y muchos otros.
Por si fuera poco, todos ellos se siguieron reuniendo durante años para desarrollar nuevas creaciones en tertulias gastronómicas a las que invitaban a periodistas, banqueros y empresarios. Lo único que nos falta ahora es vender mucho mejor esta capacidad culinaria para que llegue a todo el mundo. No basta con ser líderes en el Estado. Ahora hay que conquistar el mundo.


¡¡lindo¡¡ lindo ¡muy lindo el articulo sobre las caracteristicas vascas que hemos heredado sus descendientes… a la vez sirve para justificarnos en las geneticas.no solo los valores espirituales sino tambien en los habitos alimentarios
ademas el señalamiento de la madre vasca como gestora de hogar es merecido,ya que la fuerza y teson de muchas vascas que vinieros a estas tierras ,hizo posible la formacion y mantenimiento de muchos nucleos familiares, que hoy seguimos sus tradiciones.