El otro día me pasé por el Fórum Europa para escuchar a Iñigo Urkullu. La última vez que lo hice fue para ver a Josu Jon Imaz y me agradó mucho. Sin embargo, como comunicador, el primero no tiene nada que ver con el segundo. Se nota que Urkullu es tímido y desconfiado. Leyó toda su charla y no dijo nada espectacular, aunque parece que muchos periodistas trataron de (mal)interpretar sus palabras.

Urkullu habla mucho de política y su discurso es muy previsible, lo que lo hace un tanto aburrido. Observé que mucha gente dejó de escucharle después de los primeros cinco minutos. Alguno incluso se dormía. Eso sí, pese a sus dificultades comunicacionales, se nota que Urkullu es un tipo sincero, tenaz, paciente y muy trabajador, además de ser muy práctico… o posibilista, como lo llaman ahora.

Tengo la impresión de que su liderazgo en el partido tiene mucho que ver al mismo tiempo con su gran prudencia y con la reunión de esos valores, tan importantes en el PNV. Lo que le falta son dosis de empatía y simpatía, aunque esto me temo que es un mal generalizado de muchos líderes nacionalistas, con la excepción de Imaz y ligeramente de Egibar.

Es esa carencia la que hace que su relación con los medios de comunicación no sea muy fluida y que él los vea como enemigos. No hay más que leer su blog para darse cuenta. Por cierto, que durante dos meses, desde que volvió de EE.UU., se le había olvidado que lo tenía. Espero que al menos en la blogosfera pueda ganar enteros.

En relación a lo que dijo, pocas novedades. El modelo nórdico se mantiene como referencia para el PNV, al igual que para otros partidos demo-cristianos. Y vincula a su partido con  la existencia del Guggenheim y de Gamesa, probablemente las dos más importantes referencias vascas actuales en el mundo. Es cierto, en cualquier caso, que su partido lleva gobernando casi 30 años, con lo que en todo lo que se ha hecho recientemente en Euskadi ha tenido mucho que ver.

Sobre Iberdrola y BBVA, dos de los temas sobre los que le preguntaron, dio una muy buena respuesta. Dijo que el problema del BBVA no es tanto que abandone paulatinamente su sede social como que ya sólo se dedique a la banca comercial y haya dejado la industrial. A Iberdrola le pidió que mantenga su apuesta por las empresas vascas. Dicho de otra forma: el PNV quiere que Euskadi siga siendo una gran fábrica y no le interesa tanto el lado comercial de todo negocio. Visto lo bien que nos va en lo primero y lo mal que solemos hacer lo segundo, tampoco me extraña.

Temas: , , ,