La fuga de jóvenes vascos bien formados, especialmente hacia Madrid, es una realidad indiscutible relacionada directamente con la escasez de empleos en el sector servicios en Euskadi. Lo novedoso es que la pasada semana el tema ha llegado al Parlamento Vasco, donde se ha politizado un tanto: unos (el PP) dicen que es consecuencia de ETA y de las políticas a favor del euskera y otros (el PNV) le quitan importancia y afirman, literalmente, que la razón es que “a la gente joven le gusta salir y conocer otras culturas”.

Ni una cosa ni otra. El asunto es preocupante. Euskadi pierde población, tanto porque atrae menos inmigrantes como porque muchos jóvenes (la cantidad exacta no está clara) se marchan a Madrid a trabajar. De atraer talento y mano de obra, Euskadi ha pasado a aportarlos. Pese a la España de las autonomías, la capital no para de crecer y funciona como un iman que se ha llevado a gigantes vascos como el BBVA.

El debate del Parlamento fue muy frustrante. Como la política vasca en general. Lamentablemente, nuestros representantes sólo saben establecer diferencias entre sí buscando forzadísimos recursos ideológicos. Unos dicen que todo va fatal y otros parecen vivir en una Euskadi idílica. Aunque quizás en eso consista su trabajo. Lo único que tengo claro es que cada día me aburre más escucharles.

Me gustó mucho más el vídeo que las Juventudes Socialistas de Bilbao hicieron en las pasadas elecciones municipales y que salió a colación en el Parlamento:

Pero volviendo al tema de la huida de los licenciados vascos, que conozco perfectamente porque también lo he vivido, me gustaría aportar algunas ideas:

- Los jóvenes se van a seguir yendo si tienen a mano un lugar con mayor crecimiento económico y mayores sueldos. Este fenómeno es imparable. El mito de que, como en Euskadi se vive muy bien, la gente se va a quedar aquí es falso.

- El éxito económico de Madrid está relacionado con su mayor atractivo para las grandes empresas por su centralidad cultural y social en un enorme hinterland que comprende a todo el Estado e incluso a Portugal (para ciertas cosas). Bilbao y Barcelona han perdido puntos al orientarse hacia hinterlands más pequeñitos (Euskadi y Cataluña). No es que alguien haya querido machacarnos desde Madrid, sino que el mundo económico funciona así.

- Euskadi ha podido resistir en todo lo relacionado directamente con la industria. Tenemos unas empresas muy competitivas y estamos creciendo con fuerza en nuevos sectores como el de las energías renovables. Producimos muy bien, pero nos quedamos ahí. Lamentablemente hemos perdido el sector servicios. De hecho, muchas grandes empresas vascas de este sector, como Gamesa o Panda Software, tienen el grueso de sus departamentos comerciales en Madrid. Por no hablar de Iberdrola.

- Es fundamental abrir buenas infraestructuras con Madrid. Debemos intentar que los que trabajan allí puedan volver fácilmente a Euskadi y también debemos facilitar las cosas para los que, con base en el País Vasco, tienen que trabajar en la capital del Estado. El AVE es esencial. Un servidor está cansado de gastarse una pasta en aviones o de pasarse cinco horas en un autobús.

- La carencia de una buena escuela de negocios también ha sido un fuerte lastre. Conozco a muchos vascos que fueron a Madrid a estudiar en el Instituto de Empresa o similar y se han quedado allí. Por eso estoy muy satisfecho de que se esté poniendo en marcha la Deusto Business School. Por cierto, Deusto fue en su día un tractor de talento hacia Euskadi.

- Es fundamental internacionalizar Euskadi. El mejor atractivo para las multinacionales es disponer de un ambiente agradable y receptivo para que sus directivos se encuentren como en casa. Y también es un aspecto en el que se puede vencer a Madrid, una ciudad demasiado “nacional”.

- Un consejo para Innobasque. No debemos pensar sólo en introducir la innovación en nuestras organizaciones. También es importante vender externamente la imagen de que en Euskadi se innova y unir este mensaje a ese genial icono que es el Guggenheim.

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