Lo que está ocurriendo en Eulen es realmente lamentable. Cinco hijos del fundador, David Alvarez, se han rebelado contra su padre. Expansión ha tomado partido a favor del patriarca, que se empeña en defender su legado y que parece ser el propietario del 51% del grupo empresarial.
Todavía recuerdo alguna indirecta que soltó Pablo Alvarez Mezquíriz, consejero delegado de Vega Sicilia, durante la charla que dio en la Cámara de Bilbao. Vino a decir que trabajar con su padre era todo menos fácil. Todo indica que es así: podría estar disfrutando de su jubilación desde hace años y ahí sigue dando guerra. Pero no hay que olvidar que un empresario ama a su empresa por encima de cualquier cosa.
Lo menos importante es quién va a ganar esta batalla. Lo relevante es que Eulen da un paso hacia la muerte. Y no hay que olvidar que es una compañía de 90.000 empleados y que mantiene en Bilbao la sede social del grupo. Si la venta a fondos solucionara realmente el problema que hay detrás, David Alvarez no habría sacado el tema en la prensa.
“Tengo suerte de estar vivo. Si no sería el fin de lo que he creado. Dios me ha dado esa gracia y, ahora que puedo voy a arreglar esta situación”, asegura en la entrevista que le hicieron en Expansión. Dudo mucho que Alvarez quiera hacer daño a la empresa que ha creado desde cero. Lo que no entiendo es la actitud de sus hijos en este momento. Todos trabajan en uno u otro sitio, así que ¿para qué quieren más?
(Actualización 26.02.10) La operación de David Alvarez ha dado resultado y ayer mismo todos sus hijos, salvo María José Alvarez Mezquíriz, quedaron fuera del consejo de administración de Eulen, que vuelve a controlar el fundador del grupo.
Incoming search terms:
- eulen
- pablo alvarez mezquiriz vega sicilia
- caso eulen
- dueño de eulen
- fotos de eulen
- Mª José Alvarez Mezquiriz EULEN últimas noticias
- noticias pablo alvarez mezquiriz
- pablo alvarez propietario de eulen
- VINO DE EULEN


Trabajar en una empresa familiar, efectivamente, es todo menos facil. Sin embargo, lo normal es que los trabajadores afectados sean pocos ya que las empresas familiares tienen a ser pequeñas. Además, buena parte de los empleados de las mismas son, precisamente, familiares.
Por otro lado, las empresas familiares que crecen mucho suelen acabar siendo controladas por un consejo de dirección de modo que las rencillas familiares no llegan, al menos de forma dramática, a afectar al funcionamiento normal de la empresa.
El caso de Eulen es trágico. Noventa mil trabajadores dependen de la estabilidad de la empresa al igual que unos importantes ingresos en la Hacienda vasca.
Esperemos que, a la postre, veamos un final feliz.
Supongo que los hijos se han hartado de esperar la hubilación efectiva del padre (18 años pasan ya desde los 65) y han intentado un golpe de estado.
Esta lucha “parricida” y fraticida no es buena para Eulen (uno de los hijos rebledes es el consejero delegado) ni Vega Sicilia (otro de los rebeldes era el presidente de la bodega y ha sido destituído). Y este último parecía que lo hacía bien…