Ahora que el PNV puede perder la lehendakaritza, pide un “gobierno amplio y estable”. Uno se pregunta que si entre PNV, Aralar, EA y EB hubieran sacado 38 escaños Urkullu estaría con el mismo discurso. ¿Un cuatripartito no hubiera sido “frentista”? ¿Fue “frentista” el tripartito de PNV, EA y una EB que defendía el “derecho a decidir”?

El PNV cree que, siendo el partido más votado y ganador de las elecciones por diferencia, debe estar en el gobierno. Esto es lógico, y desde luego el PNV es clave en este país. Lo ideal es que formara parte del gobierno, pero claro está, por todo lo anterior, los jeltzales creen que deben liderarlo ellos. El problema es que Ibarretxe sólo es capaz de concitar el apoyo de 36-37 escaños (dependiendo del último de Álava) y Patxi López suma el apoyo de 38-39. Y en estas elecciones se elegía al Parlamento Vasco que a su vez elegirá al lehendakari y éste a su gobierno. Esto no es Francia o Estados Unidos que cuentan con unas elecciones presidenciales, donde seguramente Ibarretxe habría ganado a López por dos razones: los votos valdrían igual en todos los territorios y en una segunda vuelta tendría el de los que han votado D3M.

Iñigo Urkullu ha dicho hoy que aboga por un “acuerdo entre diferentes”, “arrimar el hombro frente a la crisis” (tal como previmos en los debates que se abrirían) y que un gobierno del PSE en solitario, apoyado por el PP en la investidura, sería un “experimento” que sólo traería “frentismo” y “parálisis”. De experimentos sabemos bastante desde que el PNV se alió con una Ezker Batua de la que le separaba todo, incluída la gran apuesta de  infraestructuras de este país (Y vasca). Hablar de parálisis suena a boicot o nula colaboración. Estarían en su derecho, pero los ciudadanos pueden pasarles factura por ello precisamente por la crisis en la que estamos. ¿Es que hay que tener el cargo de lehendakari o estar en el gobierno para arrimar el hombro? Ese “o mando yo o no colaboro” puede ser realmente impopular si así lo percibe la sociedad.

Pero lo más grave es que Urkullu ha hablado de “golpe institucional“. Vamos, que no es un golpe de estado porque (a su pesar) no hay estado vasco. ¿Son unos golpistas los diputados generales de Álava y Gipuzkoa, ambos del PNV, que fueron tercero y segundo respectivamente en las elecciones? No siempre el ganador gobierna, repito que esto no son presidenciales, y que para eso están los acuerdos y apoyos post-electorales. Lo que quizás tenga que reflexionar es porqué su candidato, a pesar de haber ganado, es incapaz de sumar más apoyos que otro.

Por si fuera poco, la estrategia de Arzalluz y Anasagasti de que han sido unas elecciones trampeadas es muy peligrosa. Primero porque si Batasuna no ha estado es por falta de voluntad para jugar exclusivamente con los medios políticos y segundo porque es dar gasolina a los violentos y deslegitimar el sistema. Además, ¿es indigno el Ayuntamiento de Bilbao o la Diputación de Bizkaia porque no esté ANV? ¿está llamando indignos a Azkuna y José Luis Bilbao? No se dan cuenta de que se están tirando piedras a su propio tejado y cócteles molotov a sus propios batzokis.

De todas formas la solución es fácil: Como si como parece el PNV cree que realmente es hora de hacer de tripas corazón y hacer un gobierno amplio, estable y no frentista, ¿aceptaría crear un consejo o mesa con PSE y PP donde generar un pacto de legislatura (no de gobierno, o sea, sin consejerías) para pactar los grandes temas de este país? Sería no frentista: nacionalistas-constitucionalistas e izquierda-derecha. Desde el punto de vista de amplitud, sumarían los tres principales partidos del país, 67 de los 75 escaños (89% del parlamento). Pero eso sí, eso supondría que habría de aceptar que su peso en esa mesa o consejo es menor que la suma de PSE y PP (37 escaños frente a 30) y por lo tanto aceptar que podrían aprobarse propuestas que no le gustasen. No aceptar esa mesa significaría que se está a favor de un gobierno amplio… siempre que el que mande sea uno mismo…

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