En la localidad aragonesa de Figueruelas existe una gran fábrica de automóviles Opel. Dicha marca, tras muchos dimes y diretes, ha sido vendida por General Motors a un consorcio liderado por la austriaca Magna. ¿En qué nos afecta eso? Pues en que se abre un futuro incierto para esa planta y con ello, para sus proveedores vascos.
Es sabido que la industria vasca auxiliar del automóvil es muy potente, región líder destacada a nivel estatal. Las empresas vascas son las mayores suministradoras de la planta de Figueruelas. Por desgracia, los planes de Magna, apoyados por el gobierno alemán, pasan por potenciar las plantas alemanas y reducir la capacidad de la aragonesa, aunque ésta sea la más eficiente del grupo. Cosas dela política. De momento la planta va a trabajar un tercio por debajo de su capacidad y se especula sobre su negro futuro. Todo esto afecta a los proveedores de componentes, que tienen nada menos que 7.000 empleos en el parque de proveedores anexo a la fábrica, tantos como los propios trabajadores de Opel.
Además, como Magna fabrica componente de automoción, es lógico que quiera aprovechar sinergias y sustituya a otros proveedores de Opel en el resto de Europa, seguramente varios de ellos vascos.
De todas formas, como no hay mal que por bien no venga, que Magna se haya hecho con Opel no ha gustado nada a otros fabricantes como Volkswagen, que han dicho que no les parece bien que un proveedor sea dueño de un competidor, ya que podría plantear problemas de secreto industrial. Si prescinden de Magna como proveedor, sería una puerta abierta para nuestras empresas.


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"Figueruelas nos afecta"
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