ETA ha asesinado a Ignacio Uria Mendizabal, directivo de la empresa de contrucción Altuna y Uria, contratista de las obras de la Y vasca. El empresario, de 70 años, estaba junto al restaurante en el que jugaba su partida de cartas diaria. Dos pistoleros se le acercaron y le disparaon en la cabeza. ETA hace su macabra “aportación” al país que dice defender asesinando y extorsionando.

Altuna y Uria había sido amenazada y atacada con anterioridad. Como por desgracia es habitual, unos señalan, otros amenazan y destrozan y por último los asesinos culminan el proceso. Si alguien cree que la sucesión de actos no es correcta, que tenga la valentía de condenar el asesinato y los sabotajes. Ya me gustaria que las plataformas anti-TAV echasen de sus organizaciones a todos los que no condenen tajantemente el asesinato, sin medias tintas y ambigüedades tipo “todos los derechos humanos” o “respetamos todas las opciones”. No se puede defender el respeto a la naturaleza sin el respeto a la vida.

Seguramente ahora volveremos a oir el “ETA kanpora” en voz del lehendakari y PNV. A mí me produce extrañeza esa expresión: “kanpora” es “fuera”. ¿Pero a que “fuera” se le envía a ETA? ¿a quién o a donde se le manda? ETA es un problema vasco, y no es cuestión de mandarla fuera para que nos deje en paz, sino que debemos solucionarlo nosotros, sin tirar balones fuera, y asumir responsabilidades tras 30 años en el gobierno de esta comunidad por el fracaso social que supone que miles de chavales piensen que otros miles de personas son “asesinables”. De esos polvos salen estos lodos.

Lo mismo cuando se incide más en el “ETA estorba” que en el “ETA asesina”, como si lo peor de la existencia de la banda terrorista no fuera la desgracia que supone para la sociedad y decenas de miles de personas, sino que sea un obstáculo para un proyecto político o que dé la razón “a Madrid”.

ETA EZ !

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