A Esteban Morrás estuvimos a punto de incluirlo en la lista de innovadores vascos. No entró por los pelos. Pero es una personalidad que se merece el máximo reconocimiento, especialmente en Navarra, comunidad que ha conseguido convertir en el corazón mundial de la energía eólica. No en vano, el 65% del consumo de electricidad de la comunidad foral es de fuentes renovables.
Esteban Morrás estudió derecho en Navarra y trabajó para la administración pública hasta 1989, cuando pasa a comandar el proyecto Energía Hidroeléctrica de Navarra (EHN). Esta sociedad contó inicialmente con la participación del Gobierno foral (48%), Iberdrola (37%) y Cementos Portland (15%). No hay que olvidar que en 1989 apenas se producía energía con el viento y, de hecho, el primer proyecto de EHN fue la construcción de mini-centrales hidroeléctricas aprovechando pequeños ríos.
Morrás guió el barco hacia la eólica. En diciembre de 1994 inauguró los primeros molinos en El Perdón, cerca de Pamplona, de tal forma que los ciudadanos pudieran contemplarlos desde sus casas. Se trataba no sólo de crear nuevos generadores de energía sino también de convencer a la población de las bondades de las renovables. Esto último ha sido fundamental, dado que era preciso llenar los montes de gigantescas plataformas, lo que podría generar protestas de ecologistas.
Y Morrás sabía un tanto de esto. Una de sus responsabilidades anteriores había sido la secretaría de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, que tuvo que hacer frente a una fuerte contestación social a la hora de construir un vertedero en Góngora, en el Valle de Aranguren. Morrás fue muy hábil con EHN e integró un esfuerzo de relaciones públicas con la necesaria ingeniería.
Pero con el tiempo esto último tomaría mayor protagonismo y año a año aumentaría la potencia eólica de la comunidad foral. El efecto tractor de EHN atrajo a Navarra a Gamesa, una compañía controlada por Iberdrola que empezó a despuntar en la fabricación de molinos de viento, y a la catalana Ecotécnia, que perteneció al Grupo Mondragón hasta 2007. Además, Acciona acabaría controlando la empresa, con lo que también trasladó a la comunidad foral la sede de su división de energía, que opera en toda España y en varios países del mundo.
Morrás es hoy director general de Acciona Energía. En 2004 recibió el premio Poul La Cour, otorgado por la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA). Además, hoy Navarra tiene por sí sola tanta potencia eólica como toda América Latina y es sede de los centros de investigación Cener y Cenifer. Morrás es ahora un firme impulsor del coche eléctrico, con lo que es de prever que el Gobierno foral dé pasos en este campo.
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La labor de Esteban Morrás ha sido magnífica en lo que dice este artículo. Sin embargo, también han surgido voces críticas con el pico que se llevó por su salida de Acciona fruto de las guerras internas en la empresa en torno a la compra de Endesa -y posterior venta- y al contrato que tenía firmado. No estaría de más alguna reseña en tu blog sobre el tema.
Un saludo.