Sabido es que Euskadi es la única comunidad del Estado en la que ninguna gran superficie abre en festivo. También es conocido el poder de los sindicatos en la CAV. Uniendo las dos cosas, es fácil concluir por qué sucede lo primero. Lo que es más difícil de entender es por qué la principal empresa de distribución de Euskadi, Eroski, rehuye el debate sobre este tema.

Hoy entrevistan a su presidente Constan Dacosta en El Correo. Y se lo preguntan. Su respuesta es sumamente cobarde: “Siempre hemos defendido que elegimos entre dos intereses, que son los de nuestros clientes y el de los trabajadores, y nos hemos posicionado a favor de los trabajadores”. Como consumidor, me siento muy menospreciado por esta afirmación.

A mí me vendría muy bien poder hacer la compra algunos domingos y en Semana Santa. Cuando lo necesito, tengo que ir a un chino y pagar un sobreprecio. Y ahora encima el Gobierno Vasco quiere prohibir que los chinos me vendan. Con todo el respeto hacia los trabajadores y hacia los pequeños comercios, un país en el que las ventajas generales (poder comprar el día que queramos) se supeditan a la comodidad de unos pocos tiene un futuro muy poco halagüeño.

Por no hablar de los posibles actos semi-mafiosos que están detrás de la decisión de Eroski. Dacosta lo niega rotundamente (“no se trata de que haya habido presión de nadie”), pero a todos nos quedan muchas dudas después de saber que el grupo de hipermercados tenía la intención de abrir algún festivo de Semana Santa y que se ha echado atrás después de conocer que ELA y LAB no le dejarían abrir. ¡Enhorabuena a los dos sindicatos por su poder de presión!