Acabo de leer la autobiografía de Enrique Sendagorta Aramburu, el fundador de Sener y primer presidente de Petronor. Y creo que un empresario de este calibre, del que además todo el mundo habla maravillas a nivel humano, se merece cuando menos un artículo en esta web. Lo mismo digo respecto de su hermano José Manuel, “Manu”, que fue quien impulsó Sener en los años sesenta y setenta.
Lo más interesante de esta ingeniería es que, tras constituirse en 1956, fue probablemente la primera empresa vasca de I+D. Lo explica a la perfección Sendagorta en su libro: “Desde el primer momento nos encontramos con la necesidad de realizar desarrollos a riesgo, sin la contrapartida de contratos”.
Tenían el know-how y algo de dinero, aportado a partes iguales por los Sendagorta y los Erhardt, que se saldrían en 1963 al no resistir tanto riesgo. A decir verdad, los contratos tampoco escasearon. En primer lugar, porque la familia Sendagorta gestionaba varias navieras. En segundo lugar, porque el propio Enrique había trabajado en La Naval. Y en tercer lugar, porque sus relaciones con el Gobierno franquista eran excelentes.
Su padre Fidel fue el primer alcalde de Plentzia tras la conquista (“liberación” en la terminología de entonces) de Bilbao y el propio Enrique ocupó puestos en el Ministerio de Industria. Además, pronto se integró en el Opus Dei, que en aquellos tiempos manejaba la economía española y tejió una intensa red de relaciones en su entorno que obviamente benefició a Sendagorta.
Pero al margen de estos excelentes contactos, lo cierto es que Sener hizo un trabajo de innovación increíble para la época. Desarrolló un programa de CAD para astilleros en los años sesenta que todavía hoy es el más usado en su sector. Y consiguió el contrato para instalar una base de lanzamiento de satélites en Kiruna en esa misma época. Dos hitos que se explican perfectamente en la historia oficial de Sener y que son no admirables sino alucinantes.
Sener pretendía, en un primer momento, proyectar buques y artefactos navales. Pronto empezó también a construir los propios barcos a través de su participada Indunaval y, con el tiempo, se adentraría en las industrias aeroespacial, petroquímica, nuclear, informática, aeronáutica (Industria de Turbo Propulsores, ITP) y energética. Como es sabido, hoy en día es líder mundial en ingeniería termosolar.
A mi juicio, es la empresa más admirable que hay en Euskadi. Hoy en día, la sonda Ulysses que navega por el Sistema Solar o el telescopio Hubble llevan, en cierto número de sus estructuras y mecanismos, la firma de Sener, inscrita en una pequeña placa indicadora. Solo le ha fallado el apoyo político en algunos momentos, como con Lemóniz. La moratoria nuclear hundió a la empresa durante muchos años.
Enrique Sendagorta dejó pronto la gestión de Sener en manos de su hermano José Manuel, que es el auténtico responsable de todos sus proyectos hasta los años ochenta, incluido el espigón de Punta Lucero del Superpuerto de Bilbao. Enrique trabajó mientras tanto como director general en el Gobierno franquista, como presidente en la Sociedad Española de Construcción Naval (propietaria de La Naval) entre 1963 y 1968 y en Petronor entre 1968 y 1976 y como consejero delegado en el Banco de Vizcaya entre 1976 y 1979.
Su autobiografía está plagada de anécdotas. Así, reconoce haber pagado comisiones a políticos brasileños para obtener contratos para fabricar barcos. También relata sus dos entrevistas con Franco y habla de un incendio provocado por la CIA en unos barcos que se estaban fabricando en La Naval de Sestao para una empresa cubana y que causó la muerte de dos trabajadores.
La historia más interesante es probablemente la de Petronor, empresa en la que tuvo que practicar la diplomacia de forma constante. Primero para convencer al socio americano, la Gulf Oil, de que convenía construir el dique de Punta Lucero en lugar de llevar los superpetroleros hasta otro puerto. Así cuenta cómo terminó de convencerles:
Durante la visita que hizo a Bilbao el presidente de Gulf oil, Bob Dorsey, en la carretera de salida de Santurce hacia Ciérvana, paré el coche en el que íbamos y desde donde se domina el puerto le invité a contemplarlo sin añadir nada. Después de un rato se volvió a sus acompañantes y dijo algo así: “Es un gran error pensar que éste pueda ser el puerto de la refineería; sería limitarla mucho, cortarle futuro”.
Después le tocó lidiar con la crisis del petróleo de 1973, que multiplicó los precios del crudo y alejó a Gulf Oil de los pozos de Kuwait, con lo que también perdió su interés por Petronor. Sendagorta trató entonces de buscar un nuevo socio y tuvo que conformarse, en última instancia, con la entrada de la petrolera mexicana Pemex, en virtud de un acuerdo inter-gubernamental.
Por entonces ya había pasado a trabajar para uno de los socios de Petronor, el Banco de Vizcaya, al que seguiría vinculado como consejero incluso tras la fusión con el Bilbao. Fueron años duros, en los que el terrorismo apretaba con intensidad. Su hermano José Manuel reaccionó públicamente contra las amenazas de ETA y él lo sufrió en silencio pero con constantes medidas de seguridad. Así lo relata:
Cambiaba muchísimo el domicilio en que dormía (…) A veces pasaba la noche en el banco, donde tenía una habitación muy confortable, y a veces en un hotel, en general el Carlton. Nadie salvo mis hermanos y a última hora mi secretaria, sabía con seguridad qué iba a hacer.
ETA amenazó entonces a los poderes económicos y políticos y en su caso se unían ambos. E incluso uno más: Lemóniz, un proyecto que dependía en casi un 90% de Sener. Es interesante, en cualquier caso, leer las explicaciones de Sendagorta sobre su ideología política: “La guerra de España se había hecho en necesaria defensa de la religión perseguida y martirizada y contra la revolución comunista, porque si no la combatíamos, nos destruiría a todos”.
Y es que este empresario está muy marcado por sus creencias. Entró pronto a formar parte del Opus Dei y apoyó financieramente la construcción de la Universidad de Navarra y la Clínica Universitaria de Navarra. En 1986 promovió el Instituto Empresa y Humanismo con ayuda de varias empresas. Comparte estas inquietudes con los fundadores de la otra gran ingeniería vasca, Idom.
Es muy revelador sobre el trasfondo de sus creencias y la influencia que han tenido en su carácter emprendedor lo que escribe sobre su hermano José Manuel: “Sus motivaciones principales nacieron del orden moral consustancial con su concepto del trabajo y del enfoque positivo con que abordó el negocio de la vida, asumida con la esperanza religiosa de no vivirla en vano”.
A título anecdótico, fue Enrique Sendagorta quien recibió en 1985 la parte restante del crédito que Rumasa había concedido a una entidad vinculada al Opus Dei y que el Gobierno socialista había bloqueado tras la expropiación de este hólding. Las partes anteriores las había recogido el ex ministro franquista Gregorio López Bravo, que falleció en el accidente del monte Oíz y que estaba muy vinculado tanto a Petronor como a Sener.
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Resumiendo: un fascista. Me pregunto cómo hablarán de él sus empleados. Igual eso te da para otro post.
@jonf – He tratado de reflejar en el artículo que su ideología no le convierte en una persona buena o mala. Solo creo que en algunos momentos le ha ayudado y en otros le ha perjudicado. Pero él podía haberse dedicado a vivir de las rentas y ahí está, construyendo sin parar. Por otra parte, conozco a algún empleado de Sener y están muy contentos.
El verdadero hacedor de SENER fue su hermano José Manuel de gran creatividad e inteligencia. De el (de Manu) dijo Theodore Von Karman, uno de los grandes cientificos aerodinamicos que han existido,, que Manu tenía una de las mentes mas privilegiadas a nivel cientifico mundial. Y de fantastica formación matemática. Murió sin alcanzar lo 60 años victima de Alzehimer. Manu fue el auténtico ideador-creador de Petronor, ITP, Superpuerto de Bilbao, etc. Una gran pérdida para Euskadi.
PD
El vomito de Jonf sobre Enrique Sendagorta propio de gente que todavía sigue balanceándose en las raman del arbol.
cientificos, no: científicos; fantastica, no: fantástica; victima, no: víctima; vomito no: Alzehimer, no: alzheimer; vómito; raman,no: ramas;
Saludos desde el árbol (con acento)
Lo dicho: un fascista.
Se puede ser un gran cientifico y un psicopata. Que no nos quepa duda. No digo que estos senhores lo sean, solo que no encumbremos la ciencia y la tecnologia y el conocimiento por encima de otros valores humanos.
Una persona por muy genio y empresario que pudiera ser, puede tener escrupulos para entrar en el negocio de las nucleares o en la venta de armas (creo que bien pocos). Aunque esto que digo es una opinion muy personal y entiendo que no se comparta.
A veces es dificil separar logros e ideologia. No me cabe duda que ha habido mucho lumbreras en Euskadi, pero quiza sus proyectos empresariales se encontraron con muchos obstaculos de indole politica en aquella epoca.
No quito nada a Sener en lo tecnico (y yo menos que nadie), todo ese curriculum hay que lograrlo aunque tengas el apoyo franquista del opus etc…Si el gobierno hubiera sido republicano hubiera habido otros Sendagorta con capacidades tecnicas encomiables.
Esa epoca fue de gran ebullicion empresarial y tecnica.
Hubo una empresa en Durango que construyo un coche (Estancona) pero que finalmente no se comercializo. Algun dia podrias hablar de ello Jose del Moral.
La generacion de nuestros padres fue muy dura y trabajadora… creo que hasta demasiado. YO LO HE VIVIDO EN CASA.
Ellos, montaban y arreglaban motores como soldaban estructuras en pabellones industriales, ideaban y construian maquinas para trabajar la chapa, o un tornillo de caracteristicas especiales.
Algunos no salieron del taller y otros se convirtieron en grandes industriales…pero todos se lo ganaron de igual manera no me cabe duda.
Yo me quedo con lo de Lemóniz, que es lo que más conozco. Uno de los principales problemas de España, (aparte de la gran cantidad de cortos que hay tipo jonf), es el déficit energético. Al lado nuestro, no en Burgos sino en Francia, hay más de 50 centrales nucleares. La construcción de una central nuclear genera una cantidad ingente de trabajo, la mayor parte de él de alta tecnología.
En Baracaldo y en la margen izquierda durante décadas ha habido y todavía hay fábricas que encierran un cierto peligro a la población. La refinería de Petronor suele tener escapes y sus humos son muy nocivos para la salud pero Petronor patrocina al Athletic y unta bien al ayuntamiento de Musquiz. ¿Sería posible abrir la central nuclear de Lemóniz?.
Increíble, después de lo que ha pasado en Fukushima, ¿todavía hay gente que apuesta por la nuclear?
Se puede y se debe invertir en renovables, en eficiencia energética y si es necesario hacer Downshifting.
@jose – Ya hablamos en su día de fábricas vascas de coches: http://gananzia.com/coches-hechos-en-euskadi
Corrijo una información mía errónea. En mi comentario previo dije que José Manuel Sendagorta “Murió sin alcanzar lo 60 años” cuando quise decir “Murió profesionalmente sin alcanzar lo 60 años”. Físicamente murió a los 70 y estuvo incapacitado desde los 57 mas o menos. Son cosas que pasan cuando uno trata de escurrir sus dedos para pulsar el minúsculo teclado QWERTY de un Nokia N97.
PD.
No sería malo escuchar a Pedro Miguel Etxenique sobre J.M. Sendagorta. A mi me consta que Pedro Miguel impresionó a Manu Sendagorta a partir de algunas conversaciones que tuvieron. Desde luego es seguro que disponían del metalenguaje adecuado para comunicarse sin palabrería hueca e innecesaria.
Donde has obtenido la auto-biografia ? Gracias
sinceramente un buen articulo y algunos de los comentarios que he leido sobre la historia del pais vasco. Creo que se buscó las castañas como cualquiera de aquella epoca, y sinceramente su afirmación sobre la republica la comparto, otra cosa que no me parece normal es que haya gente que no respete opiniones y se crea en poder de la verdad absoluta, pero eso es otra historia. En general, muy buen artículo y buenos coments!;)
Muy interesante artículo. Enhorabuena.
Las ideas y las opiniones no hacen daño a nadie. Lo que dañan son las personas y las acciones derivadas de esas ideas.
Me han dado ganas de leerme la autobiografia…merece la pena conocer a gente así
Me leí el libro y pensé: cuánto necesitamos de hombres así, con esa capacidad de crear empresas y generar empleo.
Después tuve la oportunidad de conocer a la persona, fue una conversación breve, pero hacía tiempo que no me impresionaba tanto la bondad de alguien.
Enrique de Sendagorta Aramburu, fundador y presidente de Honor del grupo de ingeniería y tecnología SENER, ha recibido en la mañana del jueves día 22 de marzo el Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora dentro de los Premios Nacionales de Innovación y Diseño 2011, los galardones españoles más relevantes que se otorgan como reconocimiento a empresas y profesionales que han destacado por una trayectoria ejemplar en el campo del diseño y de la innovación.
S.M. la Reina doña Sofía le ha entregado esta distinción en un acto celebrado en la Alhóndiga de Bilbao, al que también han asistido la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela; el diputado General de Vizcaya, José Luis Bilbao; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; la consejera de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, Isabel Celaá, así como varios representantes y personalidades del mundo del diseño y de la empresa.
El Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora ha querido reconocer a Enrique de Sendagorta Aramburu “por su carácter de figura emblemática y singular en el panorama de la innovación empresarial de España… Asimismo, por el estímulo que su trayectoria, que comenzó a mediados del siglo XX, y se ha consolidado con la siguiente generación, puede suponer para otros empresarios que quisieran seguir sus pasos y, finalmente, por la versatilidad de sus empresas, que han sabido reutilizar los desarrollos tecnológicos conseguidos en unos sectores para las siguientes metas tecnológicas, pasando de la ingeniería naval a la aeroespacial y a las energías renovables y siempre liderando sectores llamados a ser protagonistas del desarrollo tecnológico español”.
Enrique de Sendagorta fundó SENER en el año 1956, en Bilbao, como una empresa de ingeniería dedicada a proyectos navales. Para este ingeniero naval, la innovación debía ser uno de los valores fundamentales de SENER, que tenía que poder acometer proyectos complejos, técnicamente innovadores, que no sólo dieran respuesta a las necesidades del cliente sino que fueran capaces de aportar un valor añadido.
El mismo espíritu emprendedor que alumbró la empresa le empujaría también a diversificar su actividad: a la división naval se sumó pronto una división espacial. Pronto SENER entró en el diseño de plantas de procesos industriales, en el sector petroquímico, la ingeniería civil y la aeronáutica. Desde entonces, SENER ha seguido creciendo en personas, disciplinas y retos tecnológicos, hasta convertirse en un grupo de ingeniería y tecnología que triunfa internacionalmente en las actividades de Ingeniería y Construcción, Medio Ambiente y Aeronáutica. SENER cuenta con una plantilla de más de 5.000 personas y oficinas en cuatro continentes.
En estos años, SENER ha participado en algunos de los proyectos más innovadores en todos sus sectores de actividad: desde La línea 9 de metro de Barcelona, la más larga de Europa sin conductor, hasta misiones espaciales tan complejas como Solar Orbiter, BepiColombo o Proba 3; el sistema FORAN de diseño y construcción naval, que obtuvo en 2008 el premio Príncipe Felipe a la Excelencia, o la planta solar térmica Gemasolar, por la que SENER fue galardonada en 2011 con el European Business Awards en la categoría de Innovación y es finalista en el Premio Europeo de Medio Ambiente, que se conocerá en mayo.
SENER surgió de la intuición y la voluntad de un hombre que quiso desde sus orígenes explorar mundos distintos y, al mismo tiempo, seguir el ritmo de los progresos técnicos. Un hombre que, además de su actividad en SENER, fue socio fundador de las empresas vizcaínas Itasa e Indonaval; fundó y dirigió Construnaves, la asociación de todos los astilleros españoles; fue director general de Comercio Exterior; director general de Expansión Comercial en el Ministerio de Comercio; presidente de la Comisión de Bienes de Equipo del Plan de Desarrollo Español; vocal del Consejo de Junta de Energía Nuclear; consejero del Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo, del Banco de Crédito Industrial, de las compañías oficiales de Seguros de Crédito a la Exportación y de varias entidades estatales; primer ejecutivo y consejero director general de la Sociedad Española de Construcción Naval; consejero de Ybarra y CIA., Naviera Artola, y de Marítima del Norte; presidente ejecutivo de Petronor; consejero delegado de Banco de Vizcaya y vicepresidente de su Consejo de Administración; presidente del Banco de Financiación Industrial (INDUBAN) y consejero del BBV.
En la actualidad, Enrique de Sendagorta es presidente de Honor de SENER, presidente de la Fundación SENER, presidente de Honor del Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra y presidente de Honor del Patronato de la Fundación IEISA.
Entre las distinciones que le han sido concedidas a lo largo de su carrera destacan la Gran Cruz del Mérito Naval, en España, la distinción Verdienst Kreutz mit Stern en Alemania, y la distinción Cruzeiro do Sul, en Brasil.