El Gobierno Vasco está cambiando la legislación para prohibir a los bazares chinos que abran más de ocho domingos. Si tienen más de 150 metros cuadrados, sólo podrán hacerlo 72 horas semanales, lo que también supone que tendrán que cerrar por la noche.

Me parece una ley absurda y profundamente decisiva. Se sostiene no tanto en la libertad para el consumidor, que es el principio que debería reinar, como en las presiones de los comerciantes tradicionales. Es lo mismo que pienso de la legislación que limita las aperturas de hipermercados y otras grandes superficies.

La ley no está para proteger a unas minorías (los comerciantes) sino para facilitar las cosas a la mayor parte de la sociedad. Y está claro que los consumidores preferimos tener la libertad de poder comprar jamón un domingo en un ‘chino’, aunque cueste un poco más que en el supermercado.

Con estas leyes de corte defensivo no vamos a ningún sitio. Si Euskadi quiere crecer económicamente, debe plantearse una mayor apertura empresarial. Limitar la apertura de negocios en domingo no es sino un paso atrás en beneficio de una minoría. Así nos va.

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