La CAV fabrica el 18% del papel del Estado y este sector supone el 6,5% del PIB industrial vasco y el 2% del PIB total. Hace años la cuota era aún mayor: en 1979 Euskadi representaba el 33 % de la producción total española, especialmente de papel prensa e higiénico. ¿Por qué hay en Euskadi tantas empresas dedicadas a fabricar papel? Al parecer, por la abundancia de agua y materia prima (hoy en día, pino insignis).
Lo cierto es que las primeras empresas papeleras datan del siglo XIV. El comerciante donostiarra José Manuel Brunet, que llegaría a ser senador, funda en 1842 La Salvadora en Tolosa (Gipuzkoa), en las orillas del río Oria. Es precisamente esta cuenca la que todavía acoge a la mayor parte de las empresas papeleras vascas. Allí nacerían poco a poco compañías como La Tolosana, Paperola, La Guipuzcoana o Amaroz y también está hoy radicada en esta localidad la Escuela Papelera.
Tolosa y su comarca monopolizaron la producción de papel del Estado, llegando a generar el 65% del papel continuo, hasta que, después de la última Guerra Carlista, surgen fábricas en Cataluña, Levante, Bizkaia y en Errenteria. Es el caso de la Papelera del Cadagua (Zalla), La Vizcaína (Arrigorriaga) o La Basco Belga (Errenteria). Todas ellas han sobrevivido, aunque con otros nombres, hasta nuestros días.
Hay dos personajes sumamente importantes en este proceso de creación del sector papelero vasco: Julio de Arteche Villabaso, conde de Arteche y presidente vitalicio del Banco de Bilbao, y el ingeniero Nicolás de Urgoiti Achúcarro. El primero puso el dinero y el segundo el know-how, dos componentes esenciales para poner en marcha La Papelera Española en 1901 con la fusión de la mayor parte de las factorías que hasta entonces existían en Bizkaia y Gipuzkoa e incluso en otros puntos del Estado.
Esta firma fue durante muchos años un gigante del papel con oficinas comerciales hasta en Estocolmo. Su logotipo, un elefante, era muy popular. Entre las fábricas que poseía destacaban las de Aranguren, Arrigorriaga, Tolosa y Errenteria. Sus tentáculos se extendieron hacia todo lo que tenía que ver con el papel y llegó a ser el principal accionista de la editorial Espasa Calpe y del periódico El Sol, además de tener miles de hectáreas de montes. Fue durante muchos años una de las principales empresas con sede en Euskadi.
También cotizó en Bolsa, hasta que en 1992 entró en suspensión de pagos y en 1994 definitivamente en quiebra. Y eso que en los últimos años el Gobierno Vasco trató de sacarla a flote a base de constantes ayudas públicas. La Papelera Española perdía mucho dinero, como consecuencia de los crecientes controles ambientales y de la competencia de otros países con producciones más baratas. La Papelera Española no se supo adaptarse a las condiciones de un mercado liberalizado y fue perdiendo clientes.
Curiosamente, tras la quiebra de la empresa, el precio del papel empezó a subir. Pero para entonces el control del negocio ya había pasado a manos nórdicas. Afortunadamente, la mayor parte de las fábricas de la Papelera Española no se desmantelaron sino que cambiaron de manos. Así, la guipuzcoana Papresa, que se quedó con el logotipo del elefante, pasó a ser controlada por los trabajadores y la Diputación de Gipuzkoa. El año pasado fue adquirida por el grupo extremeño Alfonso Gallardo.
También se salvó de la quema la Papelera de Aranguren, que se repartió entre Smurfit y Scott (Kimberly-Clark) y finalmente se transformó en Pastguren, una sociedad controlada por la catalana Virtisú y por Bestpapel que a punto estuvo de cerrar en 2007. A día de hoy, fábrica y terrenos pertenecen a la Diputación de Bizkaia mientras que de la producción se encargan los trabajadores y de la comercialización la propia Virtisú.
También lo pasó muy mal Gureola, la antigua Celulosas de Hernani, una firma fundada en 1965 al fusionar diversas papeleras de la zona. Su actividad principal era la fabricación de rollos higiénicos y servilletas, por lo que despertó pronto el interés de la norteamericana Scott, dueña de marcas como Scottex o Kleenex. A día de hoy ya no tiene relación con Scott y está integrada en Virtisú.
Otro grupo papelero importante era el navarro Sarrió, que terminó en manos de Torras y, por ende, del malogrado grupo KIO. A día de hoy, además de la papelera de Leitza, mantiene las de El Carmen (Amorebieta) y Uranga (Berrobi). Su capital está ahora en manos del fondo de capital-riesgo Theatre Directorship Services, que también controla el grupo Cortefiel.
También hay que mencionar a la firma irlandesa Smurfit, que tiene su principal planta en Iurreta (Bizkaia), donde elabora pasta y papel para sacos. Smurfit Nervión es la cabecera de varias empresas papeleras de España y Portugal. Otra multinacional con presencia en Euskadi es la sueca Munksjö Paper, que fabrica papeles decorativos en su planta de Berastegi (Gipuzkoa), adquirida en 1988 a la familia Calparsoro.
Entre las empresas de capital vasco hay que mencionar especialmente a la Papelera del Oria de Jaime Caballero y a Iberpapel, una compañía con sede en Donostia que controla fundamentalmente la Papelera de Zicuñaga (Hernani). Su capital cotiza en Bolsa, aunque una parte importante está en manos del Banco Guipuzcoano, de Carmen Careaga (también vinculada a Vocento) y de algunos accionistas de Viscofán, como Iñigo Solaun, Néstor Basterra, Alberto Ibáñez, José María Cuevas (el ex presidente de la CEOE), Iñaki Usandizaga y Jaime Echevarría.
Otra papelera mítica de capital vasco era Galgo Paper, que fabricaba papeles especiales con la famosa marca del galgo. Sin embargo, el año pasado cesó su actividad por los problemas económicos y en 2009 la marca la adquirió Unipapel por 50.000 euros. Algo parecido le ha ocurrido a Paperalia, resultado de la fusión en 2004 de La Salvadora y Echezarreta. Pese a que el Gobierno Vasco invirtió 6 millones de euros para quedarse con el 21% del capital, la firma no pudo sobrevivir ni tres años.
También lo está pasando mal la centenaria Papelera Amaroz de Tolosa, especializada en papel para libros. Para salvar su situación, se le ha otorgado una recalificación de sus terrenos para construir viviendas. Sus trabajadores controlan el capital y Pastguren tiene una participación minoritaria.
En lo que al sector vasco del papel se refiere, también hay que mencionar la existencia desde 1998 de un clúster que agrupa a la casi totalidad de las empresas del sector. Entre ellas figuran varias firmas dedicadas a fabricar los bienes de equipo que se emplean en esta industria.


3/06/2009
Esta super interesante la info que muestran en la pagina ,yo lei esta pagina por que estoy interesado en contactar empresas que produscan papel craf 35 y 40 gramos ,papel auto copiativo blanco cb 55 gramos ,cfb 53 gramos cbf 52 gramos y papel termic de 55 gramos si ustedes me pueden proporcionar algun dato al repescto seria buenisimo yo estoy en el mercado peruano y tenemos una cartera muy importante.
Muchicimas gracias y ojala me puedan ayudar
Me ha gustado el escrito sobre papeleras del día 21 de abril, pero en lo que concierne a Pastguren no es cierto casi nada de lo que pone, la pasta de patguren no la comercializa Virtisu sino que compra una parte,la fabrica y terrenos de pastguren no son propiedad de la Diputación, Bestpapel fue una sociedad creada para comercializar la pasta y no funciona hace varios años y por ultimo que mas quisieramos que Pastguren y Virtisu seriamos un grupo Empresarial.