Lista de las empresas más antiguas de Euskadi (de la 51ª a la 75ª)
51. Chocolates Pedro Mayo (1860). Pedro Mayo Etulain creó una fabrica de chocolates a la taza en Pamplona. Desde 1994 la firma está en manos de antiguos trabajadores de la compañía, que operan bajo el nombre de Chocolates de Navarra, SAL”, que fabrica las marcas Pedro Mayo y Orbea.
52. Foto Mena (1860). Félix Mena se instaló en la plaza del Castillo de Pamplona como fotógrafo y en 1898 se trasladó a Elizondo. Sus descendientes han seguido con ambos negocios: en Pamplona y en Elizondo.
53. Bodegas Faustino (1861). Eleuterio Martínez Arzok compró casa y tierra en Oyón para elaborar vino a granel, pero es finalmente su hijo Faustino Martínez quien da nombre al viñedo, tras su reconstrucción en 1920.
54. Empresa del Alumbrado de Gas de San Sebastián (1861). Esta empresa surge con objetivo de sustituir los antiguos farores de aceite que alumbraban las calles de la ciudad y sería municipalizada en 1893. Su ubicación inicial era la calle Easo y después se trasladó a Morlans. Para generar el gas se quemaba carbón de hulla. En los noventa llegaría el gas natural, ya como DonostiGas, y la posterior integración de la empresa en Naturgas, al igual que sus homólogas de Vitoria y Bilbao.
55. Vinícola Navarra (1861). Su primera denominación formal fue “Sociedad Mercantil Víticola Navarra” y un siglo después de su creación se integrafía en Savin, un grupo guipuzcoano que terminaría conformando Bodegas y Bebidas, finalmente adquirido por Domecq.
56. Banco de San Sebastián (1862). Fue un banco de relativa importancia, propiedad de los Artaza, y llegó a tener 41 oficinas hasta su absorción en 1975 por parte del Banco Hispano, que a su vez acabó en manos del Banco Santander.
57. Euzcalduna (1862). A partir de la fábrica de armas de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas se crea esta empresa en Soraluze para suministrar a la Armada fusiles, pistolas, carabinas, escopetas, bayonetas, espadas y sables. En 1888 pasa a manos de la firma norteamericana Maxim, que la renombra como “The Placencia de las Armas Company Limited”. En 1935 se transforma en “Sociedad Anónima de Placencia de las Armas” y posteriormente en la actual SAPA-Placencia. Curiosamente, ya no está en Placencia de las Armas sino en Andoain y la antigua fábrica de Soraluze ha sido derruida. Se la considera la empresa de producción militar más antigua del Estado.
58. Farmacia Pariza (1862). En 1862 Justo Somonte vende esta farmacia a su hija, con lo que probablemente fue anterior. Se ubicó en la Calle Correo de Bilbao, donde aún continúa. El nombre Pariza lo adopta a partir de 1944, cuando pasa a estar regida por Ramón Pariza Somonte. Entre sus productos más conocidos destacan los “polvos del Perú” y el “jarabe de hijos Somonte” contra el estreñimiento.
59. La Jabonera Tapia y sobrino (1863). Víctor Tapia funda la fábrica de jabones “Chimbo” en Bilbao que después gestionaría su sobrino Mamerto López-Tapia, uno de los descubridores de Torremolinos. Al no tener descendencia directa, su herencia queda en manos de una fundación, Víctor Tapia-Dolores Sáinz, que aún sigue en activo y es accionista importante de varias empresas vascas. La antigua fábrica de jabones fue derribada en 1996, pero aún existe una empresa denominada “Productos Chimbo”. El negocio lo gestiona hoy la firma “Antigua Jabonera“, que tiene su sede en Getxo.
60. Optica Rouzaut (1864). Esteban Rouzaut abrió una tienda de gafas y lentes en la calle Chapitela de Pamplona. En 1980, sus descendientes abrieron otro comercio en la avenida de Bayona.
61. Hijos de Juan de Garay. En 1864 Juan de Garay crea una fábrica de cerillas en Oñati
Éste podría ser el lema empresarial de la firma Hijos de Juan de Garay, que tuvo su primer germen en una fábrica de cerillas creada en 1864 y que, desde entonces, ha fabricado de todo, siguiendo el dictado del mercado. De la factoría de la empresa en la villa de Oñati (Guipúzcoa) han salido desde cajas de fósforos con litografías, hasta paraguas, pasando por la estructura del talgo y andadores para bebés. Cornelio Garay Zuazubiscar inició en 1874, a los 21 años de edad, la fabricación de fósforos y cerillas, una actividad en la que llegó a emplear a 300 personas y que terminó con la nacionalización de la industria fosforera en 1908. Ese año, el Estado compró la empresa a la familia por 161.055, 05 pesetas, a la irrisoria cantidad de 2,50 pesetas el metro cuadrado. Actualmente, el metro de suelo industrial en Guipúzcoa cuesta 17.000 pesetas. La empresa ocupaba entonces un solar de 2.866,57 metros cuadrados, según consta en las escrituras de la expropiación, fechada el 3 de agosto de 1908, y que todavía conserva la familia Garay. El monopolio estatal de la producción de fósforos dejaba atrás una empresa que llegó a acuñar su propia moneda, con el escudo de Carlos VII, durante las guerras carlistas. Pero la nacionalización de la empresa fue momentánea. En 1921, Juan de Garay, hijo de Cornelio, renunció a vivir de las rentas que había obtenido de la venta obligatoria, recompró al Estado las instalaciones y comenzó la fabricación de montura de paraguas con 200 empleados. Garay viajó a Alemania, donde compró maquinaria, contrató a ingenieros, y fundó la primera empresa española de monturas de paraguas. Hasta mayo de 1995 duró esta actividad. “Entonces, nos dimos cuenta que costaba lo mismo hacer un paraguas que comprar uno de Hong Kong, a 1.000 pesetas la unidad, y dejamos de fabricarlos”, explica Leopoldo Matos, descendiente del fundador y consejero de Hijos de Juan de Garay. El cese de la actividad no pilló desprevenida a la empresa que, si por algo se caracteriza, es por su continua capacidad de evolución y su ingenio para aprovechar equipos y personal para ofrecer productos diferentes. “Cuando un producto muere, le sustituye otro”, explica el director general. Viendo que el negocio de los paraguas no tenía mucho futuro, la dirección de la empresa familiar optó por comenzar la producción de barras de acero en 1926, que ya fabricaban en forma de ejes de paraguas y sombrillas. A esta nueva actividad, se fueron sumando progresivamente todos los empleados de Juan de Garay. Pero entre paraguas y tubos, la empresa hizo sus pinitos en diferentes sectores. Ya en los años setenta, cuando empleaba a unas 700 personas de la comarca de la comarca del Alto Deba, los paraguas dejaron de ser la principal actividad. Guadañas y motos Mangos de guadañas, armarios para correos y casas prefabricadas son algunos de los productos manufacturados en la empresa de Oñati y que el director comercial, Ignacio Ibarrondo, atribuye “al ingenio de los trabajadores”. “En la posguerra, se aprovechaban los bidones para fabricar tubos”, añade el director comercial de la empresa, que fue militarizada durante la guerra civil. Entre los “hitos de la empresa” la dirección sitúa la fabricación del prototipo del primer tren Talgo y la producción de la moto Lube (que tomó el nombre de Luis Bejerano). Diferentes actividades que han garantizado la permanencia de la empresa que, a lo largo de estos 77 años de historia -desde la recompra de la fábrica-, puede presumir, como pocas empresas vascas, de no haber tenido nunca un expediente de regulación de empleo. “Montábamos toda la moto, excepto el motor y las ruedas”, apunta Ibarrondo. Por lo que respecta al talgo, la aportación de Juan de Garay a la construcción del tren articulado ligero Goikoetxea Oriol (Talgo) ha quedado patente en una serie de sellos que emitió Correos para conmemorar el 50 aniversario del tren y en los que aparece Cornelio Garay, nieto del fundador, junto a la estructura del talgo. Actualmente, la empresa cuenta con dos divisiones de fabricación: tubos de acero calibrado y barras y perfiles de latón, de los que han surtido a las empresas cerrajeras de la comarca. El 90% de las empresas cerrajeras españolas se ubican en Guipúzcoa y, especialmente, en las cercanías de Oñati. El carácter emprendedor de la familia, su unión al pueblo y la capacidad de evolucionar son algunos de las características que destacan de la empresa sus actuales responsables. “Los apellidos de los trabajadores se repiten generación tras generación”, comenta el director general. Desde 1975, la empresa no ha dejado de aumentar su capacidad productiva y sus instalaciones. A principios de esta década, la empresa compró el solar adyacente, de 20.000 metros cuadrados, para garantizar futuras ampliaciones y edificó 6.000 metros cuadrados nuevos de talleres, donde trabajan un total de 318 personas. Actualmente, Hijos de Juan de Garay cuenta con un terreno de 54.000 metros cuadrados en el centro de Oñati, de los que 40.000 están edificados. La empresa, que está inmersa en un ambicioso plan de expansión, cuenta con una larga lista de clientes. Firmas como Monroe, Gabriel AP Amortiguadores y Delphi se surten de los tubos de precisión de Garay, cuya división de latón provee a empresas como Copreci, Azbe, Lince y Metalúrgica cerrajera de Mondragón. Juan de Garay, que exporta el 30% de su producción a Europa, norte de África, Sudáfrica, México, Colombia y Estados Unidos, cerró 1997 con una facturación de 7.100 millones de pesetas. Para 1998, la cifra de negocio prevista alcanza los 8.000 millones de pesetas. Expansión internacional El próximo paso de la empresa oñatiarra es la implantación en el extranjero, siguiendo los dictados de algunos de sus proveedores y las normas de la economía globalizada que exigen el acercamiento de la producción al mercado. “Las empresas ya no quieren que les envíes los productos, sino que te instales en los países en los que ellos se establecen”, comenta Matos. Si le salen las cuentas a Garay, que dispone de dos delegaciones en Madrid y Barcelona, su expansión lógica, siguiendo a sus principales clientes, sería hacia el mercado brasileño, en Sudamérica, y hacia los mercados chino e indio, en Asia.
61. La Activa (1865). Cesáreo Garavilla creó sendas fábricas de conservas en Bermeo y Elantxobe. La primera de todas, La Activa, fue la más antigua, aunque ya ha desaparecido. Curiosamente, la de Elantxobe, que se llamaba “La Equitativa”, se trasladó a Bermeo y aún sobrevive, aunque bajo el nombre de “Conservas Garavilla” y especialmente como Isabel, su marca comercial más conocida.
62. Vinos de los Herederos del Marqués de Riscal (1866). Camilo Hurtado de Amézaga, marqués de Riscal, creó una bodega en Elciego, donde ya poseía viñas por herencia familiar. Para ello se trajo a un enólogo de Burdeos. Su bodega es hoy casi más conocida por su edificio, obra de Gehry, que por sus caldos.
63. Yurrita e Hijos (1867). José Miguel Mauleón fundó esta empresa de conservas, que hoy en día se considera la más antigua de Euskadi. Además de elaborar la conserva, gestionaba el transporte en carretas. Hoy también elabora platos preparados, bajo las marcas Yurrita y Lorea. El nombre de Yurrita proviene de una hija del fundador, que se casó con Agapito Yurrita.
64. Heraclio Fournier (1868). El francés Heraclio Fournier instaló un pequeño taller de naipes en la Plaza Nueva de Vitoria. El fundador moriría en Vichy (Francia) en 1917 pero el negocio lo continuaría su nieto Félix Alfaro. Hoy es el líder absoluto en naipes en España, tiene una gran fábrica en las afueras de Vitoria y pertenece al grupo norteamericano Jarden Corporation. Su secreto está al parecer en una fórmula química para el barniz con el que se huntan las cartas que solo conocen dos personas y que está custodiada en una caja fuerte. Ese ese barniz el que evita que los naipes se dañan cuando se doblan.
65. Sesé y Compañía (1868). La familia Sesé inauguró en Tolosa la Papelera de Amaroz. Hoy sigue enclavada en el mismo sitio que le vio nacer y se dedica especialmente a la fabricación de sobres, formularios y papeles especiales bajo las marcas Amaprint, Amaplus y Amabulk.
66. Pastelería López Sosoaga (1868). Fundada en Vitoria por el primer López de Sosoaga, elabora todo tipo de pasteles, tartas, bombones, trufas y dulces propios como las “txapelas”, los “txutxitos“, los “caprichos de Vitoria” o los “alavesicos”. Hoy tiene tres puntos de venta en la capital alavesa. Su actual gerente, Luis López de Sosoaga, asegura haber inventado el “goxua” en los años setenta. Sin embargo, la marca “goxua” pertenece a Josecho Saralegui Satrústegui, propietario de Lácteos Goshua.
67. Vergarajauregui, Resusta y Cía (1869). En una ferrería de Mondragón las familias Vergarajauregui y Resusta crearon un pequeño taller de hierros. El negocio fue creciendo y a finales de siglo se hizo necesario instalar un alto horno en Bergara. En 1906 se fusionaría con la Cerrajera Guipuzcoana, también sita en Mondragón, para conformar la Unión Cerrajera, una empresa que llegó a tener miles de trabajadores. Dice la leyenda que la unión de las dos firmas se produjo tras una apuesta en un partido de pelota en Bergara entre los máximos accionistas de las dos compañías: José María Resusta y el conde Cándido Gaytán de Ayala. Hoy subsiste como Ucem tras haber sufrido todo tipo de viricuetos.
68. Bergé y Cía (1870). Dos familias de Neguri, los Bergé y los Gorbeña, fundaron una consignataria de buques y estibadores en el Puerto de Bilbao que poco a poco se fue extendiendo a las principales instalaciones portuarias españolas e incluso del extranjero. Hoy en día factura más de 3.000 millones de euros y ha diversificado hacia otros negocios como la importación y venta de vehículos y la energía solar, a través de Isofotón. La sede del grupo está ahora en Madrid.
69. José María Jáuregui y Compañía (1870). Bernabé Larrinaga, Toribio Martínez de Pinillos, Juan Aburto y José María Jáuregui Torre constituyeron una sociedad con el fin de levantar en Bilbao una plaza de toros “y otros espectáculos” en Fernández del Campo, cerca del puente del Arenal. Las primeras corridas, en 1781, no salieron muy bien, así que los fundadores llegaron a un acuerdo con la recién creada Compañía de la Plaza de Toros de Vista Alegre para ceder el arrendamiento del coso taurino a cambio de 100.000 pesetas y dos palcos de sol para lo que quedaba de siglo. Precisamente con el cambio de siglo, la Compañía donó la plaza a la Santa Casa de Misericordia y al Santo Hospital Civil, que son quienes todavía hoy gestionan la plaza. Eso sí, su emplazamiento cambió tras el incendio que la devastó en 1962.
70. Casa Salinas (1870). Paulino Salinas fundó una fábrica de dules y mantecadas en Tudela después de aprender el oficio en Pamplona. Su producto más conocido son hoy las mantecadas, aunque también elabora topos del Ebro, medallones de la catedral, rocas del Ebro y turrón de Tudela.
71. Caja de Ahorros Municipal de Pamplona (1872). Es el origen de la actual Caja Navarra o CAN.
72. Hotel de Londres (1872). En plena Belle Epoque donostiarra, los franceses Eduardo Dupony y Lorenzo Monet crearn una sociedad para explotar el hotel de Londres. Sin embargo, el negocio no les fue bien. El hotel pertenece hoy a la cadena Abba, vinculada al empresario alavés Andrés Iráculis.
73. La Mañueta (1872). Juan Fernández Calero creó en la calle Curia de Pamplona la que hoy se considera la churrería más antigua de España. Sus descendientes siguen elaborando los churros con leña de haya cortada a mano. Hoy en día sólo abre durante las Fiestas de San Fermín.
74. Hijos de Pablo Esparza (1872). En 1872 Pablo Esparza empieza a elaborar aguardientes y vinos en la localidad navarra de Larraga. Después, se mudaría a Villava y denominaría “Las Cadenas” a su anís, el producto que hoy es estandarte de esta empresa.
75. Pastelería Angela (1872). José García Herreros regentaba una pastelería en Estella que pasaría a su muerte a manos de una de sus empleadas, Angela Macua, que con el tiempo pasaría también a ser dueña. Hoy es una sociedad limitada propiedad del nieto de Angel Macua.


6/10/2010
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"Las empresas más antiguas de Euskadi (3)"
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