Elecnor es una empresa de origen vasco muy poco conocida. Y eso que cotiza en Bolsa, factura casi 2.000 millones de euros al año, tiene más de 7.000 empleados y está presente en 60 países del mundo. Tampoco se sabe que en su día fue uno de los líderes en energía nuclear y que hoy lo es en renovables. Entre sus proyectos destaca el del Bimep, que promueve el Gobierno Vasco en Armintza para producir energía con las olas del mar.

Electrificaciones del Norte, el nombre original de la compañía, nació en Bilbao en 1958 para prestar servicio a las grandes compañías eléctricas españoles y especialmente a Iberduero. Estas empresas necesitaban crecer rápidamente y para ello necesitaban externalizar la instalación de las líneas e incluso de ciertas instalaciones, como las centrales hidroeléctricas que entonces se construían masivamente en España.

elecnor nuclear

Ensayo sísimico de rack de instrumentos de clase I para central nuclear (memoria anual, 1975)

Dicho de otra forma: Elecnor era una especie de ingeniería especializada en redes eléctricas. Edificó numerosas subestaciones, tendió líneas y participó en la puesta en marcha de centrales térmicas y nucleares, como Almaraz y la tristemente conocida Lemóniz. Precisamente uno de sus empleados, José Antonio Torre, sería detenido y condenado por haber pasado a ETA los datos necesarios para colocar una bomba dentro del reactor de Lemóniz. Murieron tres personas y probablemente fue el mayor éxito de toda la historia de la banda terrorista: consiguió que se paralizara la central.

Sea como consecuencia del atentado o por simple coincidencia, por esa misma época Elecnor transferiría su sede social de Bilbao a Madrid, donde todavía está asentada. No obstante, tiene algunas filiales en Bizkaia y tengo la sensación de que, al igual que Vocento, paga sus impuestos en Euskadi por las ventajas de la fiscalidad vasca. Lamentablemente, esto no hay forma de comprobarlo, pues sus memorias anuales nada dicen al respecto, aunque se puede comprobar que los consejos de administración se celebran en Bilbao.

Sea como fuere, Elecnor ha sabido extender sus actividades mucho más allá de las centrales nucleares, incluso fuera del sector eléctrico. Hoy se le considera una compañía de instalaciones en general, lo que incluye también la obra civil de redes de gas, de telecomunicaciones y agua o las catenarias de los trenes de alta velocidad. Pero su auténtico fuerte son actualmente las energías renovables, un campo en el que es uno de los líderes, junto a la vasca Sener o la andaluza Abengoa, que tiene precisamente en Euskadi su centro de I+D en este ámbito.

La existencia de tantas ingenierías especializadas en el sector energético que han nacido en Bilbao y su entorno es una muestra más de la fuerza tractora de la actual Iberdrola y de esa cantera llamada Escuela de Ingenieros. De ahí que sea muy positivo que el Gobierno Vasco, a través del EVE (Ente Vasco de Energía) esté animando al sector financiando proyectos de I+D como el Bimep (Biscay Marine Energy Platform), adjudicado precisamente a Elecnor.

Se trata, además, de la principal iniciativa jamás acometida por el EVE. Supondrá una inversión de más de 10 millones de euros y generará 200 empleos directos e indirectos, al margen de los que después puedan producirse a partir del know-how que debería derivarse de una instalación única en el mundo. Es cierto que jugar con dinero público es fácil, pero creo que hay que reconocer que se trata de un proyecto pionero y, por tanto, arriesgado y que el EVE ha tenido ya varios éxitos que confirman su capacidad de gestión: Eólicas de Euskadi, hoy en manos de Iberdrola, y Naturgas, actualmente propiedad de la portuguesa EDP.

Elecnor está instalando las cuatro líneas eléctricas submarinas del Bimep, cuya función será transportar la energía captada con las olas a casi dos kilómetros de distancia de la costa hasta una subestación situada en Armintza. Estos cables tienen un diámetro de 10 cm. y están preparados para soportar las tensiones a las que les someterá la fuerza del mar. La instalación tendrá hasta 20 MW de potencia instalada y verterá la totalidad de la energía directamente en la red de distribución en tierra.

El Bimep no será un simple centro de producción de energía. Su función es convertirse en una especie de centro tecnológico en el que las empresas puedan poner a prueba sus dispositivos de captación y mantenimiento de energía directamente en mar abierto. “Esto hará del bimep un referente mundial en investigación energética marina y será tractor de conocimiento e inversiones”, explica el Gobierno Vasco. Se supone que la plataforma estará operativa a finales de este año.

¿Y quién está detrás de Elecnor? La empresa está controlada por una sociedad denominada Cantiles XXI en la que están presentes las diez familias que pusieron en marcha la empresa en 1958. Su principal impulsor fue Juan Ignacio Landecho Zuazola y su actual presidente es otro vasco, Fernando Azaola Arteche. Entre los accionistas destacan también otros nombres insignes de Neguri como Guillermo Barandiarán Alday, Javier Oraá Moyua, Carmen Careaga Salazar (esposa del fallecido Fernando Ybarra López-Doriga), Joaquín Gómez de Olea Mendaro, Jaime Real de Asúa Arteche o los descendientes de Eduardo K.L. Earle.

Además de por su origen getxotarra, todos ellos tienen una característica común: su relación con el ala política más conservadora y consiguiente juancarlismo y su fervor religioso, una cualidad que también destaca entre los promotores de Sener e Idom. Sin ir más lejos, la esquela de Juan Ignacio Landecho, cuyo padre fue asesinado por “los rojos” en la guerra civil, especificaba que había fallecido en Las Arenas “bajo el manto de la Virgen del Pilar”. Muchos de ellos y sus esposas militan en organizaciones y sociedades benéficas como Acción Familiar, Nuevo Futuro o Viviendas de Vizcaya.

También están muy vinculados con Iberduero y con las empresas que ha controlado la familia Ybarra, como Tubos Reunidos, BBVA o Vocento. Carmen Careaga, hija del que fuera presidente de Iberduero y el Banco de Vizcaya, además de alcalde de Getxo, es consejera de Vocento. Javier Oraá y Fernando Azaola están casados, a su vez, con miembros de la familia Ybarra. Todos ellos participan también en la sociedad Ingeniería, Estudios y Proyectos NIP, donde Emilio Ybarra es consejero.

De hecho, Elecnor es uno de los principales clientes de esta última compañía, lo que debería generar no pocas dudas a los accionistas minoritarios de Elecnor. No en vano, los foros de Bolsa siempre han echado humo sobre los propietarios de la compañía. Y hay muchos más enredos. Así, Guillermo Barandiarán y Joaquín Gómez de Olea son consejeros e importantes accionistas de Tubos Reunidos, una compañía controlada por el BBVA, la familia Zorrilla de Lequerica y los hermanos Santiago y Emilio Ybarra, que a su vez fue presidente del BBVA.

Guillermo Barandiarán se merece algunas líneas más. Es hijo de uno de los ingenieros de caminos que diseñaban los ferrocarriles de principios del sigo XX y sobrino del ex teniente alcalde de Bilbao Antonio Barandiaran Ruiz. También es uno de los principales hacendados vascos, merced a su participación en Elecnor, donde llegó a ser vicepresidente, y en Tubos Reunidos, además de la inmensa finca, El Chaparral, que posee en los municipios madrileños de Villa del Prado y Aldea del Fresno a través de la sociedad Líbano de Arrieta.

¿De dónde procede su patrimonio? Al margen de lo que pudiera heredar de sus padres, está claro que su matrimonio con Victoria de Gondra Oraá, hija del que fuera máximo accionista del Banco de Bilbao, tiene mucho que ver. Además, está relacionado familiarmente con ilustres familias como los Luca de Tena (Vocento), los Oriol (Iberdrola), los Fernández Cuesta, los Vega de Seoane o incluso los Botella.

Su sobrino Santiago Barandiaran Luca de Tena está casado con Cristina Botella Serrano, sobrina a su vez de José María Aznar. Hay que decir también que Guillermo Barandiarán es un gran bibliófilo y filántropo: creó con su mujer la Fundación Gondra Barandiaran y donó a la Universidad de Deusto 10.000 volúmenes de diversa temática.

En lo que a su relación con Iberdrola respecta, fue muy estrecha pero tengo la impresión de que se ha ido rompiendo con el tiempo. De hecho, en los últimos años la eléctrica vasca ha potenciado su propia empresa de instalaciones, Iberinco, que es competencia directa de Elecnor. La firma que dirige Fernando Azaola tiene, además, una compañía conjunta con Endesa, Enerfin Enervento, que promueve proyectos eólicos en España. Y uno de sus socios, Gabriel Prado Aranguren, es delegado de Endesa en la zona norte.

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