El Tribunal Vasco de Cuentas Públicas reconoce en un borrador remitido a la Consejería de Industria que El Periódico de Alava no reunía todos los requisitos necesarios para recibir las ayudas del programa Bideratu, que alcanzaron 1,3 millones de euros. En el documento, entregado al Parlamento, el organismo fiscalizador entiende que el rotativo cumplía todas las obligaciones salvo las referidas a plantilla y activo del balance.

El Periódico de Alava debía disponer de menos de 50 trabajadores, aunque en el momento de la concesión contaba con 44,08. Si no cumplía este requisito, la empresa editora estaba obligada a disponer de un activo superior a los 1,8 millones de euros y, sin embargo, no pasaba de los 1,6 millones de euros.

Según el Tribunal de Cuentas, El Periódico de Alava sí cumplía el resto de exigencias, entre las que figuran la situación de crisis, una facturación superior a los 3,6 millones de euros y la puesta en marcha de un plan de reestructuración. El ex consejero Josu Jon Imaz admitió hace un año que se había hecho “una interpretación de las ayudas a favor de la empresa”, ya que se había computado a los colaboradores del diario como miembros de la plantilla.

El Tribunal de Cuentas admite también en su borrador que, con cierto maquillaje contable, la empresa editora podía sumar como parte de su activo una partida de 0,6 millones de euros, con lo que sí alcanzaba los requisitos del Gobierno. PP y PSE se mostraron en su momento escandalizados, al entender que se había ayudado a un medio de comunicación afín al PNV y porque se había ocultado información.

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