El registro de Zabaltzen por orden del juez Garzón ha puesto en el candelero a la fundación que está detrás de Jalgi.com y la tienda online Megadenda, además de otras firmas vinculadas al euskera. Estos dos webs están bajo el paraguas de Euskal Kurturgintza, la misma sociedad titular de la distribuidora de libros y discos vascos que investiga el magistrado de la Audiencia Nacional por su posible relación con el entramado financiero de ETA.

El promotor de Jalgi, el ya fallecido Joseba Jaka, ya pasó por la cárcel en 1978, junto a su hermano Jon y Joxe Inazio Lizarraga, también vinculados a esta empresa que comenzó siendo un ISP y ha terminado convertida en un buscador. Las relaciones societarias no acaban ahí. El administrador de Plazagunea, la compañía que gestiona actualmente Jalgi, Iñaki Uria, también es consejero-delegado de Egunkaria.

El diario euskaldún fue, junto con Zabaltzen, uno de los principales promotores de la sociedad que, con importantes ayudas públicas, lanzó Jalgi y desarrolló un diccionario enciclopédico para la Fundación Klaudio Harluxet. Esta entidad recibió numerosas críticas en su día por el hecho de que había sido auspiciada por los hermanos Jaka, titulares a su vez de la empresa a la que se subcontrataban los trabajos.

“Una fundación sin ánimo de lucro no puede convertirse en una tapadera para obtener dinero público y destinarlo después a empresas privadas”, criticó entonces la parlamentaria de IU Katy Gutiérrez. Algunos partidos lamentaban también que se estaba subvencionando una obra que ya existía, puesto que la editorial Lur ya había desarrollado un diccionario enciclopédico similar.

Algunos años más tarde, este grupo de empresas y fundaciones vuelve a estar en el candelero, tras el registro ordenado por Garzón de su sede donostiarra. La actuación judicial ha generado esta vez reacciones de alarma entre partidos nacionalistas y entidades vinculadas al mundo del euskera, que temen estar sufriendo un acoso político.

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