euskadi09El Plan Renove de Mobiliario ha costado finalmente algo más de 22 millones de euros, frente a los dos millones inicialmente presupuestados. Para financiar este “exceso”, tal y como reconoce el Gobierno en una respuesta parlamentaria, ha sido necesario recurrir a excedentes procedentes de otros programas menos “exitosos” y a un crédito de 10,5 millones de euros.

En mi humilde opinión, gastarse 22 millones de euros para subvencionar compras de muebles es absurdo. Este programa podía tener un pequeño sentido en la medida en que costaba poco y suponía lanzar un guiño de ojo desde la Administración hacia un sector comercial muy castigado en los últimos meses. Pero es difícil de justificar si implica un gasto de 22 millones de euros y exige utilizar recursos procedentes de deuda pública.

Desde un punto de vista de estrategia político-económica, hay que invertir en sectores emergentes que a medio y largo plazo van a crear riqueza en Euskadi y que en este momento pueden necesitar un impulso en su demanda. Con esa perspectiva, apoyar subvenciones en TICs y en herramientas tecnológicas, especialmente de uso industrial, como viene haciendo Spri, es muy positivo. Pero no así subvencionar muebles para uso doméstico.

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