El lío de los convenios desde el punto de vista de un emprendedor

Manifestacion contra políticos

Photo credit: Antonio Marín Segovia

Este domingo 7 de julio caducan muchos convenios colectivos que no han sido actualizados, con lo que las empresas podrán acogerse al Estatuto de los Trabajadores, que tiene condiciones menos onerosas para los empleados. Me sorprende lo poco que se ha analizado este tema desde el punto de vista de las startups, pues tiene su interés.


La mayor parte de las nuevas empresas de tipo tecnológico están sujetas al convenio de oficinas y despachos o al de comercio del metal (¡sí!), normalmente a nivel provincial. Creo que ninguno de los dos ha sido renovado, con lo que a partir del lunes las startups podrían en teoría acogerse al Estatuto de los Trabajadores.

Para hacerlo, es suficiente con anunciarlo formalmente en la empresa enviando, por ejemplo, un e-mail de notificación a todo el personal. Las principales ventajas para el emprendedor son que a los trabajadores que se rijan rigurosamente por lo que marca el convenio (la mayoría en España) se les podrán rebajar las condiciones laborales. Por ejemplo:
– 30 días de vacaciones al año (casi siempre son más entre los de libre disposición y otros)
– Jornada de 40 horas semanales (casi siempre son menos)
– Se puede contratar por un mínimo de 645,30 euros mensuales (importe del salario mínimo interprofesional para este año) o 9.034 euros al año, cosa que en pocos convenios se permite. Esto evidentemente solo es aplicable a las nuevas contrataciones.

Sea como fuere, siempre me ha parecido absurdo regirse por convenios y demás gaitas en startups que compiten con otras de otros puntos del mundo donde los sueldos son inferiores (por ejemplo, India) o donde la gente trabaja 10 o más horas al día (por ejemplo, Silicon Valley). Me parece mucho más importante el compromiso con el proyecto de cada persona implicada. Me gusta más el modelo californiano que el indio.

Uno de los grandes errores que se han cometido en España es separar mano de obra y patronos, como si fueran dos entes antagónicos. Es evidente que o navegan los dos juntos o no van a ningún sitio. Creo que es fundamental que el trabajador se implique y también que la empresa le implique y eso pasa por reconocer el valor que cada uno aporta y remunerarle en consecuencia (para lo bueno y para lo malo). Hay gente que debería cobrar más y gente que debería cobrar menos.

Los convenios son una traba en ese camino, en cuanto marcan unos mínimos (lógicos en cadenas de montaje del siglo XX pero no en las startups) y no toman en cuenta la contribución de cada persona al progreso de la organización. Es imposible competir en una economía global sin lograr una implicación de todos. Las empresas funcionarizadas, igual que los dinosaurios, desaparecerán tarde o temprano.

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