cavPolítica pueblerina. Así se puede calificar la discusión mediática protagonizada esta semana por los alcaldes de las tres capitales vascas, rematada finalmente por el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao. El lado positivo es que todo esto parece demostrar que en sus ciudades se vive muy bien, dado que los tres regidores no han encontrado otros argumentos más sólidos para marcar su territorio.

No sé quién empezó, aunque el nuevo estadio del Athletic, que costará la friolera de 218 millones de euros, parece tener mucho que ver con este lío. Y todo porque una parte de su coste, unos 55 millones, la va a poner el Gobierno Vasco, lo que también incluye a los contribuyentes de Alava y Gipuzkoa. Sirva de comparación el campo de Anoeta, donde juega la Real Sociedad, en cuya financiación no participó el Ejecutivo de Vitoria-Gasteiz y que apenas supuso 21 millones de euros (diez veces menos). Además, en plena crisis, a muchos vizcaínos tampoco nos hace especial ilusión que se hagan estos dispendios por una causa tan burda como el fútbol dominical.

Sea como fuere, lo único interesante de todo este caso es que nos hemos podido enterar de que, técnicamente, Vitoria-Gasteiz, no es la capital de Euskadi sino, como decía la canción de Potato, únicamente “donde hacen la ley”. Iñaki Azkuna, el alcalde de Bilbao, puntualiza que sólo es “sede de los servicios comunes”. Pero no se trata de los urinarios sino, según la ley, de “la sede del Parlamento y Gobierno”.

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