Interesantes declaraciones de Ibarretxe ayer en Oñati. Ha culpado de la crisis a la “cultura del pelotazo” y a las entidades financieras. “Han utilizado nuestros recursos y nuestros bienes y ahora han pasado al pánico y dicen que, si no acudimos a su rescate, nos llevarán a todos al fondo del mar”, ha añadido.

Pero también ha introducido un discurso positivo, al recomendar a las empresas que inviertan y aprovechen “esta gran oportunidad”. “No nos arruguemos y saldremos reforzados”, ha añadido, después de pedir a las cajas de ahorro que “den un paso al frente” y financien nuevos proyectos. También ha tenido tiempo para alabar su gestión: “Las instituciones, independientemente de quien las haya gobernado, han gestionado bien estos tiempos de bonanza y ahora disponemos de recursos”.

Creo que es difícil no estar de acuerdo con el lehendakari en que lo que se ha desinflado ha sido nuevamente la cultura de la vagancia, ligada desde siempre al pelotazo. Pero mucho me temo que, en esta época de globalización, la tradición católica del sacrificio a través del trabajo se está desmoronando. Además de que nos ganan los chinos por goleada.

¿Qué alternativa podemos ofrecer? No creo que a Ibarretxe le vayan a escuchar demasiado las generaciones más jóvenes. Hoy en día la gente prefiere que le hablen de ocio y de tiempo libre. El trabajo se ha convertido en una maldición. Sí, tenemos una Euskadi industrial, en la que se produce mucho y bien. Pero es que los chinos (e incluso los norteamericanos) pasan más tiempo en la fábrica que nosotros. Yo personalmente lo veo muy negro como sigamos sólo por este camino.

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