No hace mucho tiempo, para ser alguien en las grandes empresas vizcaínas, y fundamentalmente en BBVA y Vocento, hacía falta haber estudiado en la Universidad Comercial de Deusto. Curiosamente, este clan ya sólo sobrevive en el Banco Santander, cuyos dos máximos ejecutivos son licenciados de este centro, y en empresas de menor tamaño como Tubos Reunidos.

Los ex alumnos de la Comercial formaban un clan que copaba todos los puestos directivos de las grandes compañías. Haber estudiado en este centro no sólo suponía acceder a una educación privilegiada sino sobre todo formar parte de una elite, de una especie de coto cerrado en la que los apoyos mutuos estaban a la orden del día.

El primero en dinamitar este status quo fue Aznar, que acabó con el dominio de Neguri sobre el BBVA y colocó a su peón Francisco González. Con el anterior consejo del banco desaparecieron unos cuantos ex alumnos de la Comercial, incluido el propio Emilio Ybarra. El último paso se ha producido en Vocento, cuyo consejero delegado, José María Bergareche, ha dejado la empresa.

Les sustituye un ingeniero asturiano diplomado en el IESE de la Universidad de Navarra, Belarmino García. Eso sí, se mantiene en la retaguardia, como adjunto al consejero delegado, otro ex Deusto, José Ignacio Mijangos, hasta ahora escudero de Bergareche, con quien mantiene negocios conjuntos en Bilbao. Por cierto, ahora cobran sentido las indemnizaciones previstas en Vocento ante la posible salida de algunos ejecutivos y que se pudieron conocer a raíz de la salida a Bolsa.

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