No dejamos de leer y escuchar estos días noticias sobre los pocos accidentes que ha habido este verano en las carreteras y lo oportuno que ha sido el carné por puntos. Supuestamente, los conductores vamos más despacio para evitar que nos reduzcan puntos. Pero esto es falso.

La velocidad ha bajado sustancialmente porque, desde principios de año, todas las policías ponen multas a menor velocidad que antes. El Correo habla de esto mismo en un buen artículo de Ainhoa de las Heras, que se fue a Tráfico de Bilbao a ver la cola de gente que va a pagar o reclamar.

“La Policía ha endurecido la aplicación de las normas de Tráfico, especialmente en infracciones por exceso de velocidad y alcoholemias”, explica la periodista, que aporta un dato muy elocuente: este año, sólo hasta agosto, se han impuesto 48.000 multas, frente a las 18.000 registradas en todo 2005 en el País Vasco.

En fin, que no nos pueden seguir engañando con lo de los puntos, que todavía no hay quien lo entienda. Lo que está haciendo que pisemos menos el acelerador son los multones que están poniendo. ¿Y esto es bueno? Pues sí en cuanto salva vidas, que es una consecuencia lógica de ir más despacio.

Pero también debería hacerse un análisis del tiempo que se está perdiendo globalmente como consecuencia directa. Al fin y al cabo, si el objetivo único fuera reducir los accidentes que causa la circulación, lo más fácil sería cerrar completamente las carreteras. Obviamente, esto no se hace, porque causa daños indirectos. Idem con la reducción de la velocidad.