Interesantísimo artículo de Denny Lee en el New York Times sobre el ‘efecto Guggenheim’ en Bilbao. El periodista americano describe una ciudad que en los noventa olía a pis, a porro y a ría sucia, pero que se ha ido limpiando. Sin embargo, viene a concluir que la ciudad no ha sabido aprovechar el tirón del Guggenheim para ofrecer más atractivos para que los turistas se queden más tiempo.

Dicho de otra forma: Bilbao ha tenido mucha suerte (aunque trabajada), pero no está sabiendo sacarle fruto. ¿Por qué? A su juicio, no existe un plan para desarrollar la ciudad internacionalmente y la juventud bilbaína se ha aferrado a sus costumbres (beber kalimotxo, fundamentalmente) y pasa de los iconos culturales. Viene a decir que la ciudad se ha modernizado pero que su sociedad sigue igual. Cuando menos, resulta curioso escuchar las opiniones de un viajero extranjero.

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