euskadi09El Plan Renove Mobiliario del Gobierno Vasco, más que un alivio, parece un dolor de cabeza para los comercios vascos del mueble. Las dudas y la incertidumbre sobre si las compras de los clientes entrarán o no en el programa hacen que no puedan dar una respuesta a los clientes, que van de una tienda a otra hasta que una se lo asegura… a pesar de que nadie lo tiene seguro.

La cuantía del programa, dos millones de euros, augura que se acabará pronto y muchos comercios están con una batería de compras preparados para introducirlos a la carrera en la página web de la Spri.

Total, que al parón de las ventas del periodo entre que se anuncia cualquier subvención y entra en vigor, se suma la descoordinación. Además, para cada compra los comercios deberán presentar la documentación en papel (no vale por Internet) en la Spri.

Todo sería más sencillo si a todos los comercio adheridos al programa les garantizaran un mínimo de 10.000 euros de subvención (si tuvieran compras suficientes para ello, claro). Eso permitiría que por lo menos las primeras compras las pudieran cerrar con tranquilidad, además de que el impacto del programa se repartiría entre muchos comercios, al dispersarse el dinero.

Otra posibilidad es la de establecer un tope por comercio, ya que aunque Ikea y otros grandes han sido excluidos por pasar de 250 trabajadores, no hay más que ver la publicidad en los periódicos para ver que hay medianas superficies del mueble que se van a ver muy favorecidas.

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