Iberdrola se ha enfadado en Portugal. Además de vender su participación del 4% en la petrolera nacional Galp, ha decidido no participar en el concurso de licencias para centrales de producción de electricidad a partir de la biomasa.

Iberdrola está embarcada en un proceso judicial contra el Ejecutivo portugués, al que ha demandado a raíz de un concurso público de energía eólica del que ha sido excluido. Y es muy raro que una empresa proteste en una licitación, así que el cabreo de la compañía eléctrica debe ser muy grande.

Iberdrola, por su parte, ya enfadó al Gobierno portugués a principios de año cuando llegó a anunciar su intención de entrar en el consejo de administración de EDP, la principal compañía eléctrica del país. Por el momento, la empresa vasca mantiene el 5,7% de EDP, que no parece querer vender.

Y es que el problema de fondo parecer ser la expansión de EDP en España. La compañía portuguesa es accionista de la asturiana Hidroeléctrica del Cantábrico y de la vasca NaturCorp, que compiten con Iberdrola. Y claro está, la eléctrica vasca no quiere que una empresa participada le haga la competencia. Iberdrola trató en su momento de evitar a toda costa que EDP se hiciera con el control de NaturCorp en el proceso de venta que abrió el Gobierno Vasco.

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