linux_vascoEl acuerdo que van a firmar la patronal de empresas de software libre Esle y el Gobierno Vasco me recuerda a la mítica frase de Arzalluz: “Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces”. Venía a decir que unos aprietan las tuercas con planteamientos radicales y otros son los que sacan partido a ese trabajo.

El se refería al nacionalismo en su permanente batalla con el Gobierno central, por lo que la frasecita le valió múltiples críticas e incluso un libro de Carmen Gurruchaga e Isabel San Sebastián. Pero la frase es aplicable a lo que está ocurriendo con el software libre: unos entusiastas luchan para aumentar el protagonismo de los programas de código abierto, mientras otros se aprovechan de ese trabajo para conseguir réditos económicos.

No hay que olvidar que Esle es una patronal de empresarios. No niego que cada uno de ellos, individualmente, trabaja en favor del software libre. Pero la organización como tal es más una especie de captador de contratos y convenios con la Administración que un auténtico lobby. De hecho, ésta es la razón por la que un servidor abandonó el barco al poco de botarse.

En sus tres años de existencia, no me consta que Esle haya promovido iniciativa alguna en defensa del software libre. Tampoco ha criticado al Gobierno Vasco, ni con ocasión de su informe contra OpenOffice ni en el reciente concurso público de compra de microportátiles con Windows para los centros escolares.

Ha preferido callar. Supongo que por simple prudencia, para no herir susceptibilidades en la Administración, a la que se quiere ganar. Sí que se ha trabajado los despachos de los políticos, buscando firmar convenios que sirven a la vez a dos propósitos: salvan la cara de los gobernantes y generan “expectativas” de contratos para sus empresas, que parece ser al final lo único que le interesa. Y lo ha hecho curiosamente tanto con el PNV como ahora con el PSE.

Yo no echo en cara a Esle que recoja nueces y sólo piense en llenar los bolsillos de sus empresas. Pero sí que lamento que la historia no vaya a recordar a esta organización por haber movido el árbol, una labor muy necesaria en estos momentos. De hecho, de no ser por Pablo Garaizar y por algunos bloggers, hoy el Gobierno Vasco habría comprado unos cuantos miles de microportátiles con Windows y sin posibilidad de emplear otro sistema operativo.

En lo que al convenio en sí se refiere, decir simplemente que por ahora suena a simple escenificación del deseo del Ejecutivo de Vitoria de tener buenas relaciones con el mundo del software libre. Y de ser así habría preferido que Esle pusiera un precio mucho más alto a su apoyo. La creación de una oficina técnica del software libre ya estaba aprobada hace tiempo, con lo que no tiene nada que ver con el convenio en cuestión.

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