El año que termina ha estado marcado por los primeros efectos de la crisis que afecta en todo el mundo a las empresas del sector denominado TMT (Tecnología, Medios y Telecomunicaciones). El primer aviso llegó a Euskadi en febrero de 2001, cuando Urnietatel, el hasta entonces envidiado operador de cable de Urnieta, suspendía pagos.
Por esas mismas fechas, Euskaltel, su homónimo de ámbito vasco, se veía obligado a ampliar capital para obtener liquidez con la que hacer frente a los gastos que había supuesto el portal Canal21, para entonces ya desmantelado. Eran los primeros síntomas del declive de un sector que hasta pocos meses antes generaba admiración en todo el mundo por su capacidad de crecimiento y de atracción de inversiones. La crisis puntocom había llegado a Euskadi.
Guay e Hispavista, los otros dos grandes portales con sede en Euskadi, no tardarían en tambalearse y en generar fuertes despidos. La crisis también ha afectado a empresas teóricamente más asentadas como Ibermática, que ha registrado las primeras pérdidas de su historia y ha cambiado todo su consejo de administración, o la BBK, que ha cerrado su portal EuskadiEstrella.com después de invertir en él más de un millón de euros en apenas veinte meses. Finalmente, la única multinacional que tenía presencia en Euskadi, Uni2, decidió en 2002 cerrar por completo sus oficinas de Vitoria-Gasteiz.
Pero no todo han sido malas noticias. El sabor amargo de los despidos, cierres y problemas financieros se ha visto compensado parcialmente desde la Administración con un empuje inusitado a todo lo que tiene que ver con Internet. Además de un ambicioso Plan sobre la Sociedad de la Información, el Gobierno Vasco ha visto en 2002 cómo el Konekta Zaitez obtenía su máximo rédito, al alcanzar la CAV durante unos meses el liderazgo estatal en uso de la Red. Euskadi se ha convertido en ejemplo de promoción pública de las nuevas tecnologías, aunque la escasa coordinación institucional ha impedido que los logros sean mayores.
Iniciativas como Lanbide.net, Justizia.net o la IT Txartela, aunque positivas, se han puesto en marcha con independencia casi total de las otras entidades, locales o autonómicas, que ya actuaban en ámbitos similares. Navarra, y después Alava, se han decidido individualmente a apoyar directamente la banda ancha en un año en que el ADSL ha doblado su presencia. Aproximadamente el 15% de los internautas vascos navegan ya a alta velocidad, aunque el ritmo de incorporación es ampliamente inferior al de otras zonas del Estado.
Algunas iniciativas públicas han sido tan controvertidas que han generado intensos debates en el Parlamento Vasco. Es especialmente el caso de la tarjeta sanitaria “inteligente” que prepara Osakidetza y que irá acompañada de una potente base de datos que almacenará todos nuestros expedientes médicos. Algunos partidos de la oposición han mostrado su temor a que esta información tan sensible pueda salir de los ordenadores y acabar en manos de empresas o particulares con pocos escrúpulos.
Pero el asunto político más relevante del año ha sido la ilegalización de Batasuna, que ha tenido su plasmación en Internet. El web de la coalición ha seguido en marcha, pese a los esfuerzos judiciales y gubernamentales por clausurarlo. En octubre entraba, además, en vigor la controvertida Ley de Internet, que dotará a la Administración de más armas para luchar contra los webs que estime “rebeldes” o “inapropiados”. Ha sido, en fin, un año en el que las libertades en la Red han sufrido restricciones antes impensables.
Tampoco el euskera ha salido muy bien parado este año. Han aumentado los webs en este idioma, pero no a la misma velocidad que lo hacen las páginas en otras lenguas. Además, el porcentaje de internautas vascos que utilizan el euskera al navegar ha disminuido considerablemente, según el Eustat.
Las instituciones van a tener que hacer una reflexión muy seria sobre cómo fomentar la presencia de este idioma en las nuevas tecnologías. Así como ya se han apercibido de que lo más fácil, subvencionar la traducción de Windows, no era lo más efectivo, quizás también deben percatarse de que dar dinero para realizar webs en euskera puede no ser la mejor idea. Se necesitan fórmulas más originales.


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"El año de la crisis ‘puntocom’"
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