Editorial Planeta Agostini ha presentado una demanda ante el tribunal de arbitraje de la OMPI contra el bilbaíno Eduardo Pérez para hacerse con su dominio Deusto.com, alegando que debería pertenecer al propietario de la marca “Ediciones Deusto”. Este ex estudiante de la Universidad de Deusto compró esa dirección en 1997 con el fin de crear un portal sobre literatura, que ha seguido manteniendo desde entonces.

Ahora está dispuesto a defender su dominio con uñas y dientes. Deusto.com venía siendo una web literaria que publicaba obras de aquellas personas “que no tienen acceso a las editoriales”. Hace dos años llegó incluso a salir en la prensa a raíz de que uno de sus usuarios fuera acusado, al parecer sin pruebas, de plagiar una poesía de Neruda. Sin embargo, tras la denuncia ante la OMPI, una organización internacional que desde hace algunos años se encarga de resolver las disputas sobre dominios, Deusto.com ha dejado de funcionar, probablemente porque su proveedor lo ha bloqueado provisionalmente.

“Planeta Agostini quiere apropiarse de mi dominio”, explica Eduardo Pérez en su blog, antes de recordar que cuenta con más de 1.000 relatos publicados y 80.000 visitas mensuales. En lo que se refiere al derecho de la editorial catalana sobre la marca ‘deusto’, el bilbaíno explica que ese nombre también es el de un barrio de Bilbao, una ferretería, una consultora informática y, por supuesto, una universidad.

Por si fuera poco, Planeta tuvo en su día muchos problemas para poder registrar esa marca, de la que no pudo apropiarse hasta octubre de 2002, cuando Deusto.com ya estaba en poder de Eduardo Pérez. “¿Es esto justo? ¿Me van a quitar el dominio sólo porque tienen más dinero para pagar a los abogados?”, se pregunta Pérez.

El caso está ahora en manos de la OMPI, que en la mayor parte de los casos falla a favor del propietario de la marca. No obstante, el bilbaíno está dispuesto a luchar por su dominio y tiene previsto crear un wiki en el que internautas de todo el mundo podrán ayudarle a redactar la contestación a la demanda de Planeta Agostini. “Lo que no quiero es enriquecer a los abogados”, explica.

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