Comentábamos en este blog hace no mucho tiempo que en Euskadi se echa de menos no disponer de una escuela de negocios de prestigio, tal y como ya tienen Madrid (Instituto de Empresa) o Barcelona (IESE). Pero parece que ya hay un proyecto para evitarlo y tiene nombre: “Deusto Business School”.
Lo ha dado a conocer hoy oficialmente Pedro Luis Uriarte en una entrevista publicada en Diario Vasco. El presidente de Innobasque habla de la necesidad de crear “una escuela internacional de negocios en Bilbao”, antes de recordar que la educación es uno de esos lastres a la innovación que, a su juicio, todavía estamos a tiempo de arrojar.
De este proyecto apenas se pueden encontrar datos en Internet, aunque algo hay en la web de la Universidad de Deusto. Al parecer, se forjó hace un par de años y a principios de 2007 se nombró un responsable: Ramon O’Callaghan, actual vicerrector de Estudios Empresariales. Su misión parece que es “desarrollar más ampliamente la cartera de posgrados” de la universidad. Y no se va a limitar a Bilbao, sino que también se extiende a Donostia a través de la ESTE.
Me parece un acierto traer a una persona como O’Callaghan, que viene de Tilburg (Holanda) y que, además de tener un indispensable aire internacional, tiene un perfil ideal para la innovación: es catedrático de Sistemas de Información y de Gestión. Ha sido también profesor de Nyenrode (la principal escuela de negocios de Holanda) y del IESE e investigador de la Harvard Business School. Todo un fenómemo.
Esta Deusto Business School es uno de los proyectos más desconocidos de entre los relacionados con la innovación y probablemente el que más me ilusiona. Estoy convencido de que lo que más nos lastra actualmente es la cultura universitaria imperante, que promueve la actividad memorística (y repetitiva) del alumnado y penaliza su iniciativa. Nada que ver con lo que sucede en EE.UU., donde precisamente más se está innovando.
Si conseguimos, al menos, crear una buena escuela de negocios vamos a ser capaces de forjar buenos emprendedores. Eso sí, esta escuela debe ser 100% internacional (todo en inglés y con el máximo posible de alumnos y profesores extranjeros) y debe tener un perfil eminentemente práctico. El aval de Deusto es bueno para algunas cosas (experiencia e imagen) y malo para otras (excesivo localismo en los últimos años), pero estoy convencido de que el tándem O’Callaghan-Oraá dará muy buenos frutos.


Del Moral, si crees de verdad que la UD es capaz de lanzar un formato empresarial como el que describes, (o bien delegarlo al señor que indicas) es que no has estado introducido en la estructura judeomasónica que es esta institución… A la UD, como a otras muchas organizaciones, se le ha pasado su arroz, y si quiere volver a cocinar buenas paellas tendrá que rediseñarse a si misma íntegramente comenzando por su equipo de gobierno.
Estimado Jose Antonio: me alegra que te ilusione el proyecto y lo consideres uno de los más relevantes de Euskadi en relación a la innovación. Ayer leí en El Correo que nace con vocación de ser “una fábrica de ejecutivos”. El pensamiento “mencanicista” es un lastres; algunos siguen pensando en “fabricar” ejecutivos en cadena, como si fueran tornillos o coches. Además, no necesitamos en Euskadi “ejecutivos”. Sobran. NEcesitamos “directivos”. Y un “directivo” no se puede “fabricar”. No se puede “enseñar” a alguien a ser “directivo” (es algo que se aprende) pero mucho menos industrializando el aprendizaje (en un aula de 60 personas y un profesor “catedrático”). Lo apasionante de la innovación es que cada uno la ve de una forma distinta (si no no sería “innovación”) y yo tengo la mía propia.